Siete puntos para el Deportivo y un gol de mala suerte


Todos nos enamoramos del Barça del sextete y su gran secuela, la España del Mundial. Casi un año antes de la inolvidable gesta sudafricana, Riazor aplaudió a rabiar un tremendo 5-0 a Bélgica en el que Xavi, Xabi Alonso, Iniesta y compañía dieron la vuelta al ruedo frente a los padres de los imberbes Hazard, Lukaku y Courtois. Aquellos fueron equipos de fantasía que cambiaron el juego y el gusto por el fútbol para siempre. Los detractores, que de todo hay en la viña del Señor, insisten con desprecio sobre el daño que hizo Guardiola, pues a partir de entonces todos los equipos de todas las categorías quisieron mirarse en su espejo: salir con el balón jugado desde atrás y acabar los partidos con dominios del 70 %. Por entonces, Fernando Vázquez llevaba tres años viendo el fútbol por la tele, pues fue despedido del Celta en abril del 2007. No volvió a sentarse en un banquillo hasta que el Deportivo, desesperado, lo despertó en febrero del 2013. Y ahí comenzó su historia de amor con una hinchada a la que unió y devolvió las ilusiones no una, sino por dos veces. Eso sí que es un milagro en los tiempos que corren, y no que Casillas levantase la Copa del Mundo.

Es obvio que este Deportivo no hace disfrutar como aquella irrepetible generación de jugadores, por más que muchos quieran llegar a ver una superioridad tan apabullante en este equipo, como en las palizas de fútbol que la selección del 2010 infligía a sus atribulados adversarios. A la espera de conocer su techo, este proyecto blanquiazul del retorno a la élite se está basando en una incontestable fortaleza defensiva, con apenas un gol encajado en tres partidos y, para eso, de mala suerte, como explicó Carlos Abad a La Voz. Quizá Mujaid no llegue nunca a jugar como Sergio Ramos, ni Granero se pueda dejar la melena de Puyol, pero para apreciar los siete puntos que hoy lucen en el casillero deportivista solo hay que levantar la vista y comprobar las clasificaciones de los otros nueve grupos de Segunda B: apenas dos equipos, el Navalcarnero y el Melilla, ofrecen un pleno de tres triunfos. Ese sí es el Dépor que todos queremos.

El Deportivo gana con un golazo y mucho oficio

xurxo fernández

El equipo coruñés consigue los tres puntos en el campo del Unionistas después de aguantar sin demasiados problemas la ventaja que le dio el zurdazo de Héctor

Césped artificial, gradas de cemento, recital de oficio y golazo. El Deportivo vuelve a casa con tres puntos sudados y la confirmación de que cuenta con un futbolista muy por encima de la categoría. Los coruñeses se vieron enseguida en ventaja gracias al soberbio zurdazo de un debutante. Héctor culminó con un disparo lejano embocado por la escuadra una acción de estrategia que arrancó desde el córner el mejor jugador sobre el campo.

 

La trascendencia de Keko está próxima al momento de sumarle a la mascarilla un brasero y una mantita. Toda protección es pocas ante el riesgo de perder, aunque solo fuera unos minutos, al único futbolista blanquiazul capaz de alterar los duelos. El extremo conduce, combina y centra, falto de tiempo y fuelle para llegar también al remate. Y como él no puede, nadie lo hace. Beauvue circuló otra vez más próximo a la medular que a la frontal del área. Llegó a desesperar a Fernando Vázquez, que solo salió de su mutismo reglamentario para corregir al punta. «No bajes tanto, espera un poco al robo», ordenó el técnico, reclamando al jugador que permaneciese descolgado, sin perseguir al rival en su salida.

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