Héctor Hernández, de la enfermería al altar

La zaga del Dépor sigue tirando del carro: si Bóveda, de cabeza, dio sentido al estreno, ahora un misil delateral halló oro en el césped artificial


Para quienes solo encontraron justificación al fichaje de Héctor Hernández en los músculos de cristal de Salva Ruiz, ayer el exjugador del Numancia comenzó a quitarles la razón. Puede que buscase el centro al segundo palo o chutase directamente desde una posición escorada, pero ya era hora de que una estrategia acabase brindando los tres puntos a este Dépor en el que últimamente las faltas y los saques de esquina guardaban guiños con algunas películas de los Hermanos Marx. Tan sencillo como efectivo, el toque hacia atrás de Keko y el chupinazo del lateral, al que ningún rival molestó, bien valieron el pobre partido posterior de su equipo, que otra vez tiró de solvencia defensiva para capear el temporal al que en los instantes finales el Unionistas lo sometió en un césped sobre el que el balón saltaba como un conejo.

De nuevo, la retaguardia marcó diferencias en un arranque de temporada en que el Deportivo le debe la vida. No solo por el despliegue casi infalible de Mujaid. También por el centro de Salva Ruiz a la cabeza de Beauvue en el primer gol al Salamanca, o el cabezazo de Bóveda con que se cerró aquel triunfo. En la hierba artificial Héctor Hernández dio tranquilidad desde el primer instante. Marcó y se desplegó por la banda como si llevase toda la vida de blanquiazul. Serio para apenas permitir centros y profundo a la hora de aprovechar los huecos que Lara le dejaba, nadie se acordó de que para él era el debut liguero y sus primeros minutos de juego desde el amistoso del 7 de octubre contra el Pontevedra.

Si los laterales (con Valín notable) respondieron a la exigencia, ahora todas las miradas confluyen en los centrales, donde suenan las alarmas después de que entre los tres que hay solo Mujaid acabase en pie. Con Granero en la grada y Derik sustituido, ni la Liga ni la presión máxima se detienen para este Deportivo bendecido por su defensa, mientras el Coruxo, que acaba de sumar su primer punto en el subgrupo, ya se apresta para visitar Riazor.

«Disparé a puerta con todo», reconoce el lateral zurdo

«Disparé a puerta con todo y tuve la suerte de que fue entre los tres palos. Me quedo con el resultado y el trabajo del equipo», fueron las primeras palabras de Héctor Hernández en la feliz tarde de su estreno con el Dépor. «Venía de una lesión y he estado entrenando fuerte y duro. Estoy contento», manifestó. Su intervención estuvo marcada por la presencia de Beauvue, disfrazado de muerte. «Este es un ejemplo de lo que reina en el vestuario, que es el buen rollo», destacó el lateral.

«Hemos hecho el trabajo, hemos ganado y nos vamos con los tres puntos en el bolsillo», se felicitó Héctor, que aludió al terreno de juego: «Sabíamos a la superficie a la que veníamos y que no iba a ser fácil».

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