Un cabezazo del defensa a la desesperada da los tres puntos al equipo coruñés en la última jugada tras un mal estreno de la temporada en Riazor

Pedro Barreiros
Redactor

La temporada arrancó en un Riazor por fin reconocible con 3.000 aficionados, pero sin fútbol. El Deportivo apañó el triunfo en un último arreón que le permitió sumar los tres puntos, pero no convenció a nadie. Cuando el partido estaba a punto de finalizar, Bóveda cabeceó a la red un centro a la desesperada de Gandoy.

Solo así ganó un Dépor raquítico en fútbol, pero que creyó al final amparado por una hinchada que nunca se rindió. Solo así, con estos tres puntos de coraje y fe, la afición pudo ver premiado su regreso al estadio.

El Dépor se topó con su realidad y la de Segunda B en una primera parte de más a menos. Ya durante la pretemporada los coruñeses habían demostrado que no están para tirar cohetes y en el estreno liguero el fútbol les duró apenas diez minutos frente a un adversario que no vino a Riazor a regalar ni un metro de césped y se defendió con orden de principio a fin. El gol ya es otra cosa. Sorprendió Vázquez, que aparcó el 4-4-2 puro y se plantó en el campo con un 4-1-4-1 en el que Borges y Nacho se situaban a la espalda de Beauvue acompañados por Keko y Lara en las bandas, con Bergantiños como guardaespaldas.

La efervescencia de un equipo ansioso por agradar desde el primer pase le dio alas para gestar su mejor ocasión nada más sacar de centro. Keko combinó con Eneko Bóveda en la derecha y se sacó un centro al punto de penalti en el que Beauvue no logró conectar el cabezazo. Pero las expectativas y el dominio se volvieron infructuosos con el paso de los minutos. Al ecuador del período, disparó Lara, pero Borges no supo ajustar el rechace del portero.

A las prisas por asomarse cuanto antes de la meta de Javi Jiménez le siguieron una espesura de ideas y hasta una falta de frescura que enfadaron a la grada. Nacho se quedó solo en la elaboración, Keko y Lara se empeñaron en hacer la jugada de un partido aún sin resolver, mientras Beauvue pasó desapercibido.

La desconexión hasta provocó los primeros sustos. Transcurrida la media hora, Ernest se escapó, pero muy esquinado su remate se estrelló contra el cuerpo de Abad. En el córner, Sergio Molina cabeceó en posición acrobática cerca de la cruceta. Al Deportivo le costó una barbaridad dar tres pases seguidos en el último cuarto de hora antes del descanso, cuando la desesperación cundió en sus filas.

La reanudación comenzó como no lo había hecho la primera parte. Esta vez centró Salva Ruiz y Beauvue no perdonó para cabecear al fondo de la red. Pero a este Dépor aún le falta tanto tiempo de cocción que el 1-0 brindó el balón al adversario, mientras Borges se situaba en paralelo a Bergantiños para capear el temporal. Solo fue un soplido, en realidad, aunque suficiente para poner en jaque la victoria. Tres disparos consecutivos de Nacho, el último en una acrobática volea que si le sale bien se hubiera convertido en el gol de la temporada, no acogotaron al Salamanca, que empató enseguida. Tras la buena parada de Abad en un disparo ajustado, Candelas elevó por encima de todos un rechace del propio meta en el posterior saque de córner.

Los cambios insuflaron aire al Dépor, que recuperó la pelota, aunque no las ocasiones frente a un rival encerrado. Beauvue siguió enredado entre los tres centrales visitantes y solo la profundidad de Galán y la movilidad de Gandoy empujaron hacia el área del Salamanca. El extremo remató fuera un buen centro de Keko cuando el partido entraba en la cuenta atrás. Miku no aprovechó la primera, tras un gran pase de Bergantiños, pero sí Bóveda, convertido en delantero palomero para la última esperanza deportivista en un centro de Gandoy. El primer paso hacia Segunda ya está dado.

Eneko Bóveda, sobre la presencia del público: «Me ha sorprendido el ruido de la gente»

La Voz

Bóveda, el artífice del triunfo de este domingo del Dépor, reconoció el peso del apoyo de la hinchada de Riazor en el sufrido triunfo: «Ha sido bonito y como volver a vivir sensaciones casi olvidadas. Pensé que al final iba a dar más sensación de vacío, pero hay que agradecer el ruido de la gente, pese a la mascarilla en la boca, y pese a que no había la cercanía habitual con el socio de al lado. Me ha sorprendido el ruido de la gente para colaborar en esta historia. Ganando ganamos todos», subrayó.

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