Casarse por amor al Dépor, y a ella

Borges adelantó su boda, pospuesta por la pandemia, para jugar en Segunda B


¿A qué renunciar para jugar en el Deportivo? ¿Qué hacer con tal de vestir de nuevo en blanquiazul? ¿Alterar un plan de boda, quizá? Celso Borges se plantó el lunes en A Coruña con la intención de no volverse a mover. Ni siquiera para resolver un papeleo que complicó su disposición a jugar en Segunda B. Una categoría que no pone coto al extranjero, siempre que regularice su situación. El futbolista costarricense no había tenido problemas con ello cuando sirvió al Dépor en Primera, y no los tendría ahora si el club no hubiera perdido la categoría en julio, en aquel esperpéntico cierre de competición. Aceptar alguna de las ofertas de Segunda o del extranjero le habría evitado también al tico ese incómodo trasiego que forzó incluso el reciente viaje a su país natal, en busca de documentación. Pero, tras el sinsabor turco, la determinación por el retorno a la ciudad y el equipo elegido pudo con cualquier obstáculo, al punto de reavivar la urgencia de un enlace pospuesto por la crisis sanitaria mundial.

Celso ya tenía previsto casarse antes de que el coronavirus obligara a demorar los planes de media humanidad. Limitado por el riesgo de contagio y la prohibición de reuniones multitudinarias, postergó el vínculo oficial con la pareja que alivió los días grises en Esmirna. La que soportó, con las maletas de ambos en la puerta, la incertidumbre del pasado mercado invernal, cuando el Göztepe dio otra muestra de mala fe, bloqueando en el último suspiro el retorno al Deportivo de un jugador con el que aseguraba no contar.

La boda quedaba pues aplazada hasta que pudiera convertirse en una celebración a la altura, con representación de familia y amigos dispersos por distintos puntos del planeta. O hasta que lo dictara la necesidad.

El enlace no solo deja huella escrita del compromiso entre Celso y Marta, sino que facilita al futbolista la oportunidad de ejercer cuanto antes su profesión. Se resolvió el lunes con mayor brevedad de la deseada, en una ceremonia íntima ante notario que servirá como calentamiento para la auténtica celebración, una vez que el final de la pandemia ofrezca la oportunidad.

Mientras tanto, Borges podrá por fin ponerse a las órdenes de Fernando Vázquez, convertido en pieza clave del proyecto blanquiazul. El martes pasó las pruebas médicas, avalando que está libre de ese virus que alteró por primera vez el plan de boda.

La segunda reforma ha tenido mucho que ver con el deseo de jugar cuanto antes, y hacerlo en este segundo hogar. Aunque, disponiendo de 16.000 metros cuadrados de hierba bien cuidada, quién puede echar de menos la arena de playa. Qué mejor destino que San Tirso de Mabegondo para disfrutar del tiempo que dura una luna de miel. Celso Borges ha sacado billetes para pasar la suya al (escaso) sol del Agra de Marcés.

Primer entrenamiento en Abegondo

El internacional costarricense se entrenó ayer por la tarde en la ciudad deportiva por primera vez tras confirmarse su regreso al Deportivo. Tras someterse el pasado martes a las pertinentes pruebas médicas derivadas de la pandemia, se ejercitó en el campo número dos bajo la supervisión de un preparador físico del club. La sesión, de casi hora y media de duración, consistió en tareas físicas y ejercicios con balón. Borges afrontará su segunda etapa en el Deportivo, donde defendió la camiseta blanquiazul en Primera División tres temporadas y media, entre enero del 2015 y junio del 2018. Tras militar en la Liga turca, ahora regresa para el proyecto del devolver al club al fútbol profesional.

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