¿Quién decide ahora sobre la Segunda de 24 equipos?

La Liga tiene en sus manos la posibilidad de desbloquear la competición, con un coste que apenas le supondría el 0,89 por ciento de los ingresos televisivos, pero si no hay acuerdo la Federación podría incluso imponer la ampliación


A Coruña

La Real Federación Española de Fútbol ha movido ficha y ha lanzado la propuesta de crear una Liga de 24, como una decisión salomónica tras la adulterada resolución de la última jornada del campeonato de Segunda División. Una idea plasmada por el secretario general, Andreu Camps, que desbloquearía la situación y que tampoco supondría un gran esfuerzo económico para los clubes admitir a dos nuevos miembros de manera excepcional durante un curso.

¿De quién depende ahora la Segunda de 24 equipos?

El convenio de coordinación Liga-RFEF recoge que el número de ascensos y descensos «solo podrá ser modificado por acuerdo entre ambas partes y antes del inicio de cada temporada». Lo mismo sucede con el número de equipos participantes, del que señala que «será determinado de mutuo acuerdo entre la RFEF y la Liga. Dicho acuerdo, con anterioridad al inicio de la competición en que fuesen de aplicación tales decisiones, no pudiendo ser modificado durante el transcurso de la misma». La RFEF ya ha dado el primer paso solicitándolo. Ahora falta que la Liga lo acepte.

¿Es Tebas quien decide?

No. Al menos directamente y él solo no, aunque seguro que su opinión será tenida en cuenta por los clubes más afines. Una decisión de tal calado debe tomarla una Asamblea Extraordinaria de la Liga, convocada a propuesta de la Comisión Delegada (de la que el Deportivo forma parte), tal y como recoge el artículo 11 g) de los Estatutos de la Liga. «La Asamblea General estará constituida como miembros de pleno derecho, por el Presidente de la Liga, que será el Presidente de la Asamblea, y por un representante de cada uno de los equipos inscritos por las Sociedades Anónimas Deportivas o Clubes inscritos en la Liga al momento de celebrarse la Asamblea», recoge dicho documento en su artículo posterior (el 11). Es decir, salvo posibles abstenciones por cuestiones éticas de los involucrados, habría 43 votos posibles: los 42 clubes de la Liga en la actual temporada 2019-2020 y Tebas como presidente de la Asamblea. Fue lo que pasó en 1995 para la readmisión de Sevilla y Celta en Primera División. Aunque Tebas se declaró neutral en asuntos que puedan afectar al Fuenlabrada, para el que trabaja su hijo, y podría apartarse de esta votación. 

¿Y si la Asamblea se niega a una Segunda de 24?

Seguiría el lío, amplificado y multiplicado, ya que hay discrepancias sobre quién tiene la última palabra. Hay quien se las confiere a la RFEF puesto que el convenio recoge que «la propuesta sobre el desarrollo de la competición, clasificación final y determinación de los clubes vencedores corresponde a la Liga, que necesitará el previo acuerdo de la RFEF para llevarlas a cabo». En ese sentido, y para resolver dicha cuestión, se formaría una comisión formada por Andreu Camps (secretario general de la RFEF), un representante de la Liga y los jefes de Competición de ambas entidades. Sin embargo, otros expertos aseguran a este periódico que ese epígrafe solo es aplicable a «eventualidades que surjan durante la competición» y que este no sería el caso, ya que el propio convenio tiene un párrafo expreso sobre la ampliación de la Liga y que sin acuerdo entre Liga y RFEF no habría posibilidad de ampliar el número de equipos en la categoría. ¿Es esta una eventualidad que surge durante la competición? He ahí la cuestión.

¿Podría el CSD intervenir para facilitar la ampliación?

Los especialistas en derecho deportivo también difieren. El convenio de coordinación entre la patronal y la federación dice que «las partes acuerdan someter los conflictos que puedan surgir en la interpretación y aplicación del vigente convenio y que no hayan podido ser solucionados previamente, a la Comisión de Seguimiento del CSD, facultando a esta que tome la decisiones que considere necesarias para el cumplimiento del convenio». Esto habilitaría al ente presidido por Irene Lozano en el supuesto de la primera vertiente, la que situaba caso dentro de las «eventualidades que surjan durante la competición».

¿Qué pasaría con la temporada 2019-2020 si los clubes dicen que no a una ampliación?

El desenlace de la competición se dilataría y continuaría la inseguridad jurídica, por varias vías. La más inmediata, que posiblemente los afectados agotarían los plazos de los procedimientos abiertos. Por ejemplo, tras el rechazo de la medida cautelar de dar por perdido el partido al Fuenlabrada, hay 10 días para presentar alegaciones ante Apelación y luego cabría recurso ante el TAD. Y a continuación aún faltaría el fallo sobre el fondo del asunto (la disputa del Deportivo-Fuenlabrada por un lado y hasta el descenso administrativo del club madrileño por otro), también con sus plazos para la defensa de los intereses de cada entidad. El campeonato no puede reanudarse hasta que lo diga Competición y por el momento no está por la labor, como manifestó el viernes en un fallo en el que frenó la intención de la Liga y del Fuenlabrada de jugar ya este domingo. Así que el play off empieza a ser prácticamente inviable si no se alcanza un consenso entre varios actores. 

A mayores, a medio plazo, cabe la posibilidad de que alguno de los afectados paralice la competición (la actual y la próxima) pidiendo una medida cautelar en la justicia ordinaria para así evitar daños irreparables; y a largo plazo, si lo anterior no se produjera, cabría la opción de que un juzgado obligara a readmitir a los clubes afectados, generando una liga de 24 por la fuerza en campañas posteriores. Esta es la verdadera razón por la que Andreu Camps envió esa carta proponiendo una decisión salomónica. El caso Obradoiro, con su larga batalla judicial de 20 años, ejemplifica este escenario, pero el conflicto no tendría por qué demorarse tanto. 

¿Es viable una Liga de 24 en términos competicionales?

A lo largo de las últimas semanas se ha hecho correr un bulo malintencionado que dice que no. Eso es mentira. Es viable y es fácilmente demostrable. La Liga de 24 requeriría 46 fechas. A lo largo de las últimas temporadas hubo ya 46 (42 de liga regular y otras cuatro de la ida y la vuelta de las semifinales y la final del play off de ascenso). Las mismas. Además, en Segunda no hay equipos en competiciones europeas y no se detiene la competición en las fechas reservadas para los partidos de las selecciones. Por lo tanto, se puede considerar incluso más viable una liga de 24 en Segunda que una de 20 en Primera. Es una cuestión de querer llevarla a cabo o no.

¿Qué supone para los clubes económicamente hablando que haya dos equipos más asociados?

Obviamente el dinero de la televisión no se repartirá entre 42, sino que habría que hacerlo entre 44. Según los últimos datos facilitados por la patronal, correspondientes a la temporada 2018-2019, ingresó 1.578 millones de euros netos por esos derechos, de los que el 90% (1.420 millones) correspondieron a los clubes de Primera División y el restante 10% (158,3 millones) a los equipos de Segunda (una media de 7 millones de euros por club de la categoría de plata). Por tanto, cada entidad de la Liga solo tendría que ceder el equivalente a un 0,89 por ciento de sus derechos de televisión para deshacer este embrollo (unos 50.000 euros le costaría al Lugo y unos 400.000 al Celta, por poner dos ejemplos). También cabría la posibilidad de ceder a partes iguales entre los 42, lo que les supondría unos 300.000 euros por club. A cambio, la Liga podría empezar el 12 de septiembre (asegurándose cobrar todo el contrato pactado sin temor a que un juzgado paralice el campeonato) e incluso la patronal podría renegociar con los operadores el hecho de cobrar más al dar más partidos (46 jornadas completas al término de esta temporada si hay Segunda de 24 equipos). Esto último compensaría ligeramente unas hipotéticas pérdidas, al igual que los clubes de Segunda tendrían más partidos que ofrecer a sus abonados y a sus posibles patrocinadores.

Competición genera un lío al mantener la disputa del Dépor-Fuenlabrada

Paulo Alonso, Iván Antelo

El comité deniega las medidas cautelares solicitadas por el instructor del caso de dar por perdido el partido al conjunto madrileño

El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha denegado las medidas cautelares propuestas por el el instructor del expediente abierto por la propia RFEF en el caso Fuenlabrada. Esta decisión no es firme, cabe recurso ante Apelación; pero lo que ya es seguro es que retrasará todavía más la finalización del campeonato de Liga de Segunda División.

¿Qué es lo que ha resuelto Competición?

Todavía no ha entrado en el fondo del asunto, el de sancionar al Fuenlabrada por una supuesta negligencia en su viaje a Galicia para jugar el último partido de Liga, pese a tener casos de covid-19 en su plantilla. Este comité lo que determinó este viernes es que no considera pertinente imponer ya como medida cautelar la resolución del encuentro aplazado el 20 de julio, por lo que mantiene su disputa a la espera de que se cierre la investigación llevada a cabo por el instructor.

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