Galicia es una tierra tan generosa que hasta los irresponsables son bien recibidos. Porque no se puede calificar de otra manera a alguien que ordena, consiente, da el visto bueno o no evita que un grupo de treinta posibles infectados cojan un avión en Madrid, aterricen en A Coruña y ocupen la planta de un hotel.

Y, ante esta incuria -no le gusta al presidente del Fuenlabrada que diga «negligencia»- cometida por un club de fútbol, nadie ha dicho una palabra más alta que otra. Todo educación. Pero no llega con eso, porque los infractores de tamaña irresponsabilidad, incluso se ofenden cuando la representante de la ciudad, la alcaldesa, Inés Rey, se muestra preocupada por la salud de sus vecinos y anuncia la posibilidad de adoptar medidas legales. Algo lógico por otra parte y que a nadie debería preocupar si no ha incurrido en ninguna irregularidad. Ella denuncia y un juez se pronuncia. Así funciona la Justicia.

Pero no gustó nada eso en Fuenlabrada. Primero le respondió el alcalde del municipio y luego el presidente del club, Jonathan Praena, que vino a decirle que el asunto le queda grande y que «se centre en que no haya más rebrotes». Toma ya. Y tan a gusto que se quedó el hombre.

Pues en eso es en lo que está centrada la primera edil de la ciudad, y por eso se mostró, como todos los coruñeses y gallegos, en general, preocupada por la irresponsabilidad de una empresa privada como es la que Praena dirige que, saltándose todos los protocolos de prevención, decidió jugar con la salud de una ciudad.

Si el sábado hubo un positivo y el domingo tres, tampoco hay que ser un lince para imaginar que el lunes podría haber más. Puro sentido común, que invita a tomar medidas preventivas. Pero no se hizo. Insiste el presidente en que no hubo contacto de su expedición con los coruñeses. Quizá no viajaron en avión. Se teletransportaron. Y, ni siquiera tocaron los pulsadores del ascensor del hotel. Porque solo con hacer eso, ya pudieron haber puesto en peligro a cualquiera.

Un disparate en toda regla cometido con la complicidad del padre del secretario del consejo de administración del Fuenlabrada, Javier Tebas Medrano, máximo responsable de la Liga. El mismo que hace meses aseguró que era imposible que se produjera en un club un brote, salvo que hubiera una negligencia -¡ay, si lo escucha Praena decir la palabra maldita!-. Pues sí, hubo contagios. Demasiados. Y su respuesta fue cargarse la equidad de la competición, obligando a disputarse toda la jornada salvo el Dépor-Fuenlabrada.

Pero Tebas sostiene que no lo hizo motu proprio, sino en connivencia con la federación y el CSD. Desde el primer organismo no se ha dicho nada hasta el momento, permitiendo que se escuche hasta el silencio de los corderos. Desde el Consejo se responsabiliza al Fuenlabrada y a la Liga y se pide una sanción fuerte para el club. Mientras, el Dépor se desangra pidiendo un auxilio que es justo que reciba. 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
22 votos
Comentarios

La incuria del Fuenla, la complicidad de Tebas y el silencio de los corderos