Riazor, el aval para la salvación del Deportivo

El equipo blanquiazul basa en su fortaleza en casa, donde aspira a encadenar su undécima jornada sin perder, las aspiraciones de permanencia


Aquel gol de Peru al Tenerife antes de las vacaciones navideñas no solo liberó tensiones y espantó fantasmas, sino que volvió a enseñar al Deportivo la solución que nunca le falla: convertir Riazor en un fortín. Siempre que ha levantado los brazos en la meta ha basado su éxito en el denominador común de la fortaleza como local. A esta conocida receta ha apelado Fernando Vázquez para sacar a su equipo del pozo y resituarlo en disposición de mantenerse en Segunda. Esta tarde puede completar la última etapa del camino, si derrota al Extremadura y alcanza los 51 puntos después de una espectacular remontada.

El equipo coruñés no ha vuelto a perder como local desde que dijo adiós a aquella nefasta racha que le llevó a completar la primera vuelta con apenas dos triunfos frente al Oviedo y el referido contra el Tenerife. Desde aquella jornada en que el cuadro isleño mordió el polvo con aquel gol en el último suspiro del partido, por A Coruña pasaron el Racing de Santander, el Cádiz, el Las Palmas, el Girona, el Lugo, el Sporting de Gijón, el Rayo Vallecano, la Ponferradina y el Huesca, pero con ninguno el Dépor dejó de sumar. Esta espléndida racha de diez partidos en casa con seis triunfos y cuatro empates ha permitido renacer a un equipo sin esperanza, pero que hoy salta a un Riazor de nuevo sin público para reconquistarla.

Es conocido que el Deportivo no alcanzará la permanencia de forma matemática esta tarde, pero a nadie le escapa que la victoria le permitiría ratificar de la mejor manera su cadena de buenos resultados y, de paso, liberarse de presión de cara a las dos últimas jornadas. Una sensación que apenas ha podido disfrutar en todo el campeonato. No hay que olvidar que despedirá la Liga, de nuevo en casa, el próximo día 20 frente al Fuenlabrada.

Aquellos tantos de Peru y Santos a finales de diciembre sentaron las bases del resurgir deportivista, pero le han seguido otros muchos hasta conformar un balance desde entonces como local de 16 goles a favor y 10 en contra. Precisamente el delantero venezolano y Merino se destacan como los máximos artilleros de la hombrada blanquiazul, con tres tantos cada uno, mientras entre los demás destacan Çolak, Mollejo y Aketxe, que anotaron dos en sus respectivas hojas de servicio.

La receta de que el Deportivo asiente las bases de su misión en los partidos de casa no es nueva. Un repaso a las últimas temporadas en Segunda le permite hallar más de un ejemplo. El curso pasado se mantuvo catorce jornadas invicto en Riazor con ocho victorias y seis empates. Luego, disparó sus posibilidades de éxito con cuatro triunfos seguidos como local (incluidos los dos de la promoción), hasta tirarlo todo por la borda en un lastimoso partido final en Palma.

Los ascensos del 2012 y el 2014 (este con Vázquez en el banquillo) también disfrutaron de sendas buenas rachas en las que el Dépor asentó sus expectativas en la fortaleza como local. En el salto a Primera de hace ocho años, el del récord de puntos con Oltra en el banquillo, los coruñeses apenas perdieron un partido en casa en toda la Liga, y enlazaron la friolera de 19 sin perder, con nada menos que 17 victorias. Estas cifras solo encuentran comparación en las 15 jornadas que el equipo de Arsenio se mantuvo invicto en Riazor en el ascenso de 1991, con 14 triunfos y un único empate.

Fernando Vázquez: «No soy un macarra»

P. Barreiros

El entrenador del Deportivo quiso explicar la situación de Málaga que ha provocado su nueva sanción de tres partidos de suspensión y habló del partido de mañana ante el Extremadura

Pedagógico y calmado, Fernando Vázquez ha querido explicar los hechos que ocurrieron en el túnel de vestuarios de La Rosaleda y que el árbitro describió en el acta del Málaga-Deportivo. El entrenador coruñés se ha mostrado especialmente molesto con la redacción del escrito e insistió que él no es un macarra, tal y como, en su opinión, lo da a entender el relato del colegiado López Toca. 

En la rueda de prensa que ha dado este sábado Vázquez ha insistido en que considera las sanciones a los entrenadores «antiguas y un poco fuera de siglo; habría que hacer otra cosa, pero no mando en estas situaciones» y ha dado su versión de los hechos ocurridos tras el partido del pasado miércoles: «El vestuario del árbitro está al lado del vestuario local. No fui a buscar al árbitro. Cuando me metí dentro, el árbitro estaba subiendo las escaleras para su vestuario y yo en voz alta le dije lo siguiente: "Un gol tiene que ser anulado cuando venga precedido de una mano, sea voluntaria o involuntaria". Se lo dije así en voz alta. Nada más. No soy un macarra. Si leemos la redacción del acta, parece que soy un macarra que me acerqué al vestuario con intención de amenazarlo o agredirlo. A mí nadie me agarró. Le dije eso y estaba el delegado y me dijo: "Vamos", y me marché. Pero la lectura del acta da a entender que yo estaba arrebatado. No, en absoluto. Fui expulsado muchas veces y que miren, por favor, en qué circunstancias y por qué. Nunca por insultar, y sí por pedir explicaciones».

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