El Deportivo se ha ganado otras tres bolas de partido


El Deportivo no mostró en La Rosaleda su mejor cara; especialmente, si se atiende a lo ofrecido en las últimas jornadas. Frente al Málaga perdió continuidad en su juego y a partir de ahí hubo múltiples factores que contribuyeron a que no se sintiera cómodo sobre el césped en ningún momento.

En el primer tiempo, los futbolistas locales controlaron el ritmo del partido, pero no lograron traducirlo en remates claros ante la portería de Dani Giménez. De hecho, la oportunidad más próxima al gol la disfrutó Çolak, que eligió mal el golpeo cuando el balón le había quedado en situación muy favorable. A eso prácticamente se limitó la producción del Dépor, con el turco y Aketxe demasiado alejados como para asociarse. Tampoco salió nada destacable de la mezcla entre Vicente y Gaku. El canario necesita meterle una marcha más a sus intervenciones para ganar en trascendencia.

Por delante, Beauvue estuvo muy perdido. Persiguió balones imposibles y no consiguió entenderse con sus compañeros, que no le dieron ventajas sobre las marcas.

En cuanto a las novedades. Quizá la más destacada estuvo en la presencia de David Simón en el lateral izquierdo. Es cierto que su aportación ofensiva fue escasa, lastrado por la falta de apoyos por delante y la necesidad de recortar para poner el centro, pero sería injusto señalar la decisión y obviar otras, como el emplazamiento de Valle o de Bergantiños, que dieron mucho mejores resultados.

En esta ocasión los cambios no alteraron el escenario y además el Deportivo pagó carísimo un error que seguro habrá enfadado al técnico. Gol del rival en un saque de esquina a favor, con Hicham exigiendo extremar las vigilancias y fijando a la primera línea, impidiendo cualquier alegría. La acción del tanto volvió a dejar dudas sobre la aplicación del VAR, que no está beneficiando en absoluto a los coruñeses.

A partir de ahí, acumulación de jugadores blanquiazules en zona ofensiva, sin medios para darles ventajas. Mucho balón frontal y pocas llegadas por banda. Apenas hubo centros que pudieran ser aprovechados. Del choque solo quedará como poso favorable la nueva exhibición de solidez de la zaga guiada por Bergantiños y la reaparición de Dani Giménez, que está cuando es preciso.

Había cuatro oportunidades y quedan tres. Hay que cerrar cuanto antes una temporada durísima y darle carpetazo de la mejor manera posible. Y la buena noticia está ahí, en que una derrota en un momento decisivo no supone una catástrofe porque el Dépor se ha ganado varias bolas de partido.

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