¿Por qué será que la fortuna persigue a los buenos?


Meter dos goles en los minutos 92 y 95 puede asemejarse a que te toque la lotería. Obviamente, tienen que darse una serie de circunstancias que lo propicien. Un toque de fortuna. Que la caraja se apropie del rival. Y que llegues con la fuerza suficiente para decidir.

Pero para que te toque la lotería, primero tienes que jugar. Y, después, hay una realidad y es que tiene más posibilidades de que le toque aquel que hace apuestas múltiples que el que las hace sencillas. Si lo trasladamos al deporte y, en concreto al fútbol, será más sencillo ese pequeño milagro si lo buscas; y mucho más fácil que llegue, si en el campo tienes jugadores que marcan diferencias.

Emre Çolak y Ager Aketxe son dos futbolistas de categoría superior. Tienen clase para jugar en Primera. El turco incluso ha sido internacional. Y, aunque pueda parecer que no están en el campo, el equipo sabe que se encuentran ahí y que, en cualquier momento, son capaces de decidir.

Otros, ya pueden poner velas a todos los santos, e incluso conseguir que una vez les suene la flauta, pero nunca lograrán obras como las de los dos pequeños blanquiazules.

En el caso del turco, llegó en enero como el fichaje estrella. En su primer partido, selló el segundo triunfo consecutivo de la era Vázquez. El que hizo empezar a creer que se podía. Luego sufrió mucho pegado a la línea de cal. No ofreció su mejor versión. Incluso frente a la Ponferradina no estaba realizando un buen partido. Pero, ¡oh casualidad!, apareció cuando más lo necesitaba el equipo. Aprovechó una genialidad de Aketxe y dio otra alegría a la hinchada, a la que homenajeó con su celebración para dar un paso de gigante hacia la permanencia. Sí, tuvo suerte, pero ¿por que será que la fortuna persigue a los buenos?

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