Nadie sabe cómo va a evolucionar el aspecto físico y de lesionados en este maratón de partidos. Queremos creer que el Deportivo va a disfrutar de algo de ventaja respecto a otros por la profundidad de su banquillo, con muchos jugadores a disposición para las rotaciones, o para que Fernando Vázquez pueda cambiar los ritmos de los partidos con la posibilidad de hacer los cinco cambios. Así sucedió en Oviedo y el equipo coruñés sacó rédito. Pero ahora mismo no me dicen mucho los rivales que están por llegar. Para mí lo más diferencial es que todos los equipos están afrontando los partidos con poco descanso. Todos vienen de un largo parón sin precedentes que no sabemos cómo pagarán en el plano físico, y más en aquellos que no pueden disponen de un vestuario amplio para elegir.

De aquí a dentro de quince días (es decir, cuatro partidos más) el Dépor va a jugar contra equipos que pueden quedarse sin objetivos, y eso condiciona sin ninguna duda a los que sí se la están jugando. Cuando lleguen los partidos contra el Mirandés o el Fuenlabrada a lo mejor estos no se juegan nada. O que el Extremadura ya ha descendido. Todo apunta a que los choques contra el Málaga o el Tenerife serán importantes, pero quizá este primero cuando llegue el partido de La Rosaleda esté enredado en problemas de otra índole. No lo sabemos. En cambio, es seguro que va a influir la evolución física de los clubes.

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El físico antes que el calendario