Sabin Merino: «Sabemos lo que nos jugamos sin necesidad de una concentración»

Ilusionado por volver, defiende las medidas de prevención pero entiende que se pasan de estrictas


«Nosotros somos los más interesados en protegernos. Pasamos test cada semana. Tenemos cuidado. Nunca nadie te puede asegurar una protección al cien por cien, pero creo que hay que relajarse un poco. Somos profesionales. Sabemos lo que nos jugamos sin necesidad de irnos una semana concentrados. Espero que no haya que hacerlo». Habla Sabin Merino, el hombre que llegó al Dépor después de más de tres años de sequía. Con cuatro jornadas seguidas marcando fue clave en el resurgir del equipo.

—Ya llevan unas semanas de trabajo. ¿Cómo ha sido ese regreso?

—Al principio, se hizo un poco duro porque no estábamos habituados a correr. Las piernas se cargaron bastante y costó un poco. Pero con el paso de las semanas, todos nos vamos encontrando mejor y con gana de volver a jugar.

—¿Está siendo más dura esta pretemporada que las habituales?

—Sin duda, porque durante el verano, a fin de cuentas, te vas moviendo. Todos los días puedes salir a correr, haces planes de otro tipo. Pero durante la cuarentena fue pasar de hacer ejercicio al sofá y viceversa. Y así todo el día, ejercicio y Play, series...

—¿Es de los que piensa que lo sucedido hasta ahora puede no tener nada que ver con lo que pase en las próximas once jornadas?

—Pues sí, porque las dinámicas que llevábamos los equipos se quedan un poco atrás. Va a ser como iniciar la Liga de nuevo sin saber en que estado de forma llega cada uno de los equipos. Nadie tiene ni idea de nada.

—¿Y el Dépor cómo cree que llega?

—Al cien por cien no sé si llegaremos, pero sí le garantizo que por el esfuerzo que estamos haciendo tenemos llegar bien preparados por narices. Estamos realizando una preparación muy completa y exigente.

—Usted siempre defendió el regreso.

—Sí, porque entiendo que es lo más justo para todos. Si hubiera ascensos o descensos sería muy injusto porque se habrían decretado antes de tiempo.

—¿No le preocupa que pueda haber un contagio y todo otra vez patas arriba?

—A ver, la seguridad no está garantizada al cien por cien. Estamos expuestos, claro que sí. Pero entiendo que las medidas que se están adoptando son suficientemente exhaustivas. Pasamos test cada semana. Nos tienen bastante controlados. Si hacemos las cosas bien, parece difícil que pueda pasarnos algo.

—Lo que no está definitivamente decidido es si habrá concentraciones.

—Considero y espero que no sea necesario. Creo que todos tenemos que ser suficientemente profesionales para que no haga falta. Sabemos lo que nos jugamos sin necesidad de una concentración.

—¿Qué opinión tiene de lo sucedido la semana pasada con varios compañeros del Sevilla que se juntaron 12 en una barbacoa?

—Tampoco me he parado a pensar mucho en eso. Pero bueno, es que si lo miras bien, eran todos compañeros de equipo, que pasan test cada semana. Quizá hay que ajustar un poco las medidas que se estipulan. No creo que tuvieran peligro.

—¿Entiende que se le dio más importancia de la debida?

—Es que el hecho de que haya diez o doce personas no es tan relevante. Me parece más preocupante el día a día en los paseos, la playa, las aglomeraciones de gente. Que en vez de diez, que era lo permitido, estaban doce... Pero eran todos compañeros con sus parejas. Todos controlados. No le veo más historia. Si hubiera diez en lugar de doce nadie habría criticado nada.

—¿Cree que le podría haber pasado a usted en alguna reunión con sus compañeros?

—La verdad es que estamos intentando ser bastante cautelosos. Es verdad que a veces nos juntamos dos o tres. Tampoco a diario y no hemos excedido el cupo. Pero es lo que decía antes, estamos todos muy controlados y no creo que haya problema alguno por juntarse de vez en cuando.

«Desde que llegué aquí han sido todo altibajos»

Llegó tras años sin jugar y se convirtió no solo en titular indiscutible, sino en goleador. Pero en lo mejor, se lesionó. Luego llegó la pandemia. Ahora esta pretemporada atípica. «Desde que llegué han sido todo altibajos. Un día estás arriba, otro abajo. De repente, me ocurre esto, adaptarme, hacer pretemporada... A ver cómo llego ahora», se pregunta el delantero vasco.

—¿Qué pasaba por su cabeza durante esas primeras semanas de llegar? ¿Reaparecieron algunos que habían desaparecido?

—Está claro que llegas a un sitio después de estar sin jugar bastante tiempo. Llegas en un estado de forma muy bueno y te encuentras con a suerte de marcar en cada partido. Fue tremendo. Aparecieron amigos por todos lados. Quizá en las malas se ve quién está más contigo. Pero no me quejo, la gente ha sido siempre amable conmigo.

—Se notan más los acoplados en los éxitos o los que desaparecen en los malos momentos?

—Siempre se notan más los acoples porque, en general, es más fácil pues mandar un mensaje cuando saben que estás bien de ánimo. Cuando las cosas van mal es complicado. También hay que entenderlo. Pero sirve para ver quien está en las malas. Eso es cierto.

—¿Y usted se encierra mucho en sí mismo cuando el viento no acompaña?

—En general, siempre he sido un poco cerrado. Tanto en las buenas como en las malas. Me considero una persona alegre y trabajadora. Cuando me han ido mal o bien las cosas he actuado igual. He tratado de llevar siempre el trabajo con la mayor alegría y mejor comportamiento posibles.

—¿Cerrado o tímido?

—Pues sí. Me ha calado bien. Es bastante timidez (se ríe). Eso sí, cuando cojo confianza con la gente, me suelto.

—En el vestuario del Dépor no le habrá costado tanto, porque tiene su buena cuadrilla.

—Sí, es que nos conocíamos de niños y bueno, hemos ido acoplando a alguno más, como a Mujaid y hacemos un buen grupo. Estoy contento.

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