El estilo que sacó al Dépor del abismo

El equipo coruñés ha sumado los últimos 22 de 24 puntos posibles sin dominar más que en un partido y con una media de posesión inferior al 40 % en los últimos 400 minutos de juego


«Claro que queremos ser más protagonistas y tener más ocasiones, pero lo primero es ganar y luego jugar bien», afirmaba hace unos días Sabin Merino. El viejo debate entre estilos o formas de jugar también llega al Dépor. La carrera destinada a engordar el casillero de puntos le ha permitido sumar 22 de los últimos 24, en una racha histórica en el centenario club. Con la vista fijada en recuperar la vida en la clasificación, hasta ahora nadie se ha fijado en la supuesta racanería de su fútbol. O en la realidad de una plantilla en plena remodelación tras una raquítica primera vuelta. Mientras encabeza la clasificación por puntos de estas siete jornadas del decisivo tramo de la temporada, apenas ha protagonizado un 42 % de posesión media. Es más, en los últimos 405 minutos de juego, desde el descanso del partido contra el Albacete, poco después de que Merino marcase de rebote, hasta ahora, el equipo coruñés apenas alcanza el 39 % del dominio del balón.

Lo cierto es que la posesión de balón acostumbra a proporcionar más ocasiones de ganar, pero no asegura, ni mucho menos, los tres puntos. Los ejemplos son numerosos. En la jornada anterior a esta recién disputada, solo dos equipos ganaron desde el fundamento de una mayor posesión. Fueron el Girona y el Málaga, mientras exactamente el doble, cuatro, el Dépor, el Santander, el Tenerife y el Cádiz, no necesitaron manejar más el balón que su adversario para llevarse finalmente el triunfo.

Hay equipos que identifican su fútbol con el de dominio de la pelota, como el Las Palmas en Segunda o el Barça en Primera, pero ninguno de los dos tienen garantizados así los triunfos. Otros, como el Alavés en la máxima categoría o el Dépor actual, parecen desdeñarlo, pero esto tampoco les alfombra el camino hacia los puntos. El último ejemplo, el pasado viernes en Riazor. Desde una posesión media todo el encuentro del 40 %, el Deportivo acabó los veinte minutos finales del partido contra el Girona con apenas el 32 % y un pico mínimo del 7 % entre los minutos 80 y el 85, justo cuando Stuani acabó empatando de penalti. Claro que, a continuación, los locales manejaron el balón un 62?% en los últimos instantes, cuando demostraron que otro fútbol es posible en sus botas.

Quizá el Dépor ha llegado a la encrucijada de su juego. La probable lesión de larga duración de Somma, que al menos a corto plazo puede remodelar algunos roles en la plantilla, como reconvertir a Peru, Bergantiños o Uche en la defensa, y el protagonismo creciente de Çolak pueden empujar a Fernando Vázquez a dar el paso hacia la reconstrucción de un equipo que aspire no solo a ser protagonista en el marcador, sino también en el juego.

El técnico siempre ha reconocido el sufrimiento del turco con la actual forma de jugar de su equipo. Pero aún así, el ídolo de Riazor no ha tardado en tomar el timón. Contra el Girona fue el deportivista que más pases dio (44), ya por encima de Aketxe (40) y Gaku (34), aunque no el que mejor los repartió, pues su acierto en el pase se quedó en el 79,6 % frente al 87,5 % del dorsal diez y el 91,2 % del japonés.

Pero, cuidado, porque el afán por el dominio ya ofuscó a Anquela y a Luis César. De la mano de los dos anteriores técnicos, el Deportivo superó a sus rivales en cuanto a posesión en diez jornadas, pero solo ganó dos partidos, que es lo que cuenta. La cuadratura del círculo para los blanquiazules llegó en el estreno de Vázquez en Soria, cuando su equipo no solo ganó, sino que también manejó la pelota más que el contrario. ¿Puede volver a lograrlo, o esa no es la guerra del Dépor?

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