El factor diferencial de una hinchada como ninguna


El sábado acudieron a Riazor más de 27.000 personas a ver un partido donde el equipo local juega por evitar el descenso a Segunda B. Este dato ha llamado la atención fuera de A Coruña, donde cuesta entender las causas de esta asistencia con el equipo sumido en las últimas posiciones. Los últimos resultados, el horario a las 18.15 horas, las buenas condiciones meteorológicas, la ubicación privilegiada del estadio en el centro de la ciudad y entradas a precios asequibles favorecieron la asistencia, pero estos factores no explican por sí solos las buenas cifras de espectadores.

Sin duda, el esfuerzo que durante los últimos años ha hecho la Liga por erradicar la violencia que rodeaba al fútbol ha contribuido a visualizar su producto como un espectáculo familiar, a donde pueden ir tranquilamente familias enteras con sus hijos y acercan a segmentos de población tradicionalmente alejados de los campos de fútbol, facilitando entradas en ciudades de tamaño medio como A Coruña, donde, sin la participación de diferentes estratos de la sociedad, sería prácticamente imposible alcanzar asistencias tan significativas de otra manera.

El buen clima social que parece haberse instalado en el entorno deportivista, los emocionantes momentos vividos en los dos últimos partidos en casa, la iniciativa de entregar una camiseta a cada asistente, con un lema positivo, que ayuda crear un espíritu de pertenencia, contribuyen a generar buenas experiencias de consumidor y que estas personas puedan repetir acudiendo al estadio en próximos partidos y ejerciendo de perfectos comerciales con otras de su entorno que, alentadas por esta buena experiencia, seguramente se animen a asistir a Riazor en próximos partidos.

El hecho de colgar el cartel de no hay billetes dos días antes del encuentro contribuyó a generar un ambiente de ocasión especial, propio de partidos importantes de final de temporada, pero con la particularidad de que era 1 de febrero todavía. Eso, unido a la ilusión de ver a los nuevos fichajes y la fuerte identificación de la ciudad con el equipo que tanto le hizo disfrutar en el pasado y que es motivo de orgullo para los coruñeses, crearon una combinación de factores perfecta para que Riazor presentara la cuarta mejor entrada de todos los estadios españoles, tanto de Primera como de Segunda en esta jornada.

Como bien decía Eneko Bóveda el sábado tras el partido, es responsabilidad de todas las partes que formamos el deportivismo contribuir a cuidar este pequeño milagro que hemos generado entre todos y que las cifras de asistencia del sábado puedan mantenerse, y por qué no aumentarse, para contribuir a llevar al Deportivo al lugar que le corresponde en un futuro no muy lejano.

*Nacho Álvarez es sociólogo y socio 2.836 del Deportivo

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