Aketxe, mejor cuanto más lejos

Provocó pesadillas a Barrio en Soria y se aprovechó del estado del césped desde posiciones lejanas a portería


Luis Carrión se lamentaba en sala de prensa al término del partido ante el Deportivo y hacía sumario de los debes que tuvo su equipo. «Nos faltó entender un poco mejor en la segunda parte cómo estaba el área y lo que había que hacer», comentaba. El entrenador analizó cómo su equipo no supo aprovecharse del estado del área defendida por Dani Giménez, congelada por el frío y conservada por la sombra de las cubierta.

Es costumbre que los futbolistas pisen el césped del estadio una hora aproximadamente antes de que el duelo comience. Algunos aprovechan esta costumbre para escuchar música y cumplir con la liturgia, pero los más avispados, los que entienden que el fútbol puede empezar antes de los noventa minutos, suelen sacarle provecho sabiendo que la hierba es un factor de profunda incidencia en el juego.

Ager Aketxe es de los segundos. El canterano del Athletic entendió rápido que los factores meteorológicos jugaban a su favor y tardó quince minutos en demostrárselo a Dani Barrio —un guardameta que ya había sufrido sus golpeos a balón parado en la primera vuelta—. El portero sufrió para despejar a córner un balón que se disponía a botar a un metro escaso de la línea de gol y lanzado desde más de 35 metros.

Ese bote es uno de sus venenos más temidos. «Tiene una precisión extraordinaria en el golpeo a balón parado, localiza dónde quiere poner el balón, es preciso y lo hace con una gran potencia. Tiene ese radio de acción para lanzar desde lejos o desde muy lejos», detalla Carlos Lago, doctor en Educación Física y profesor en la Facultad de Ciencias da Educación e o Deporte de Pontevedra.

Ager Aketxe podría ser el opuesto perfecto a otro gran lanzador como Roberto Trashorras. El primero zurdo, el segundo diestro. Ager, fuerte y desde lejos; Roberto, cerquita y a colocar. «Yo no tenía tanta potencia, lo mío eran balones más lentos que se colasen por encima de la barrera», explica el de Rábade. ¿Cuál de los dos golpeos es más complejo? «No todo el mundo tiene la virtud de pegarle así al balón, no solo es el hecho de tener esa capacidad para buscar el empeine y que baje, sino también la precisión. Son diferentes estilos. También es complicado meterla cuando no tienes apenas espacio. Pero en mi caso, al buscar más la precisión, es más fácil controlar la trayectoria», dice Trashorras que compara el chut del futbolista de Getxo con el de Juninho Pernambucano porque «necesita distancia para que coja altura y baje». Exactamente el mismo nombre que le viene a la mente a Carlos Lago.

Que el exjugador del Cádiz es un gran ejecutor de faltas no es ningún secreto. Suma cuatro goles y todos ellos han nacido tras un pitido de silbato. Todas sus dianas han sido desde distancias que oscilan entre los 30 y los 40 metros. Es su zona de mayor efectividad, una lejanía que lo convierte en tan peculiar. «Funciona mejor desde más lejos. Es una mezcla de potencia y localización. Su mejor rendimiento lo consigue cuando el balón está entre 5 y 10 metros por detrás de la línea del área grande, desde más cerca pierde acierto», explica Carlos Lago. «Saca petróleo donde lo hace poca gente. Sin duda entraría en el top 5 o 6 de lanzadores de Primera División», asegura sobre el deportivista en un arte en el que pesan «el estado del área, la percepción de autoeficacia que tiene el propio jugador, de sentirse bien en una modalidad que se basa tanto en la sensibilidad del golpeo y la altura del césped» y no tanto, como suele apuntarse, «en los distintos tipos de balón». Y la suerte, por supuesto.

En Soria, Aketxe disparó cuatro veces a portería. La primera un balón parado desde 40 metros de distancia, la segunda fue otro golpe franco cuando le separaban 42 metros del arco rival y la tercera, con el balón en movimiento, fue un chut desde casi 30 metros de distancia. La última vez que probó suerte fue desde casi 18 metros, sobre la línea de la frontal. Para cualquier lanzador hubiese sido el golpeo más idóneo, pero fue con el que menos peligró generó el 10 del Deportivo.

Es el pero que le pone Carlos Lago. «Corre el riesgo de convertirse en un súper especialista del balón parado. Es un gran recurso para un entrenador, pero creo que Vázquez debería incidir para que su juego con el balón en movimiento sea igual de relevante», opina. Por ello, le gustaría ver al futbolista probando más su disparo de larga distancia en la fase ofensiva del equipo. «Además de que el balón bote antes del portero, que es un factor de incertidumbre importante, hay otros como la posibilidad de un impacto con un rival, en eso era un experto Deco. Debería lanzar. Y conseguiría mucho más, porque si tienes una amenaza constate a 30 metros, condicionas la defensa rival, obligada a dejar más espacios», desgrana.

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