Peligro: el tiempo juega en contra del Deportivo


La junta de accionistas del pasado 17 generó una ilusión en el deportivismo que se vio incluso aumentada días después con el triunfo frente al Tenerife.

Fue el chute de adrenalina y esperanza que necesitaba la afición antes del parón navideño. Pero no llega. El tiempo juega en contra del club y de la estrategia diseñada para tratar de asegurar la categoría y, cuando menos, garantizar la viabilidad en caso de descenso.

Tras lo que el martes pasado fueron buenas palabras llegó la nada. Hubo reuniones, tanto en la plaza de Pontevedra como en la sede de otras entidades, en las que participaron actuales miembros del consejo de administración y futuribles, de la actual dirección deportiva y futuribles, del actual organigrama del club y futuribles... Sí, pero falta plasmar que todo va de acuerdo a lo previsto.

El plan trazado por Fernando Vidal, con el visto bueno de Abanca en privado y de Paco Zas en público, incluía la asunción de forma inmediatas de algunas medidas. La firma del acuerdo que garantice algo de liquidez de forma inmediata para afrontar fichajes. El cambio de entrenador. La llegada de futbolistas que puedan aproximar el reto de la permanencia...

Sin embargo, una semana después, el azucarillo parece irse diluyendo en el café sin que el dulzor llegue al paladar de los aficionados. Ni se ha hecho público nada, ni consta que se haya cerrado ningún acuerdo.

El sábado regresa el primer equipo a los entrenamientos y dos días antes no hay ni una novedad. Hoy, 26 de diciembre, hay que empezar a tomar decisiones. Si Luis César no va a seguir en el banquillo, no se puede retrasar más la llegada de Fernando Vázquez. Igual que las salidas.

En la situación actual que atraviesa el club, tanto a nivel deportivo como institucional, cada día que pase sin que se dé un paso al frente es un día perdido. Zas lo sabe y, del mismo modo que durante las últimas semanas ha dado un ejemplo de fidelidad, anteponiendo el club a su persona, seguro que en las próximas horas cogerá el toro por los cuernos y agilizará los pasos a seguir. Cualquier otra cosa sería echar una palada de tierra sobre el escudo.

Pasar página y quemarla después

Xurxo Fernández

El 2019 ha sido un año terrible para el Deportivo, incapaz de ascender y ahora hundido en la tabla y envuelto en una grave crisis institucional

Este es el recuento de daños de un año especialmente duro. Un 2019 plagado de fines de semana que acogieron el peor partido jamás visto en Riazor, y días sin fútbol en los que rumiar la crítica situación del club. Un relato de miserias que desemboca en el enésimo bandazo de un Dépor a la deriva. Los protagonistas son múltiples: cuatro entrenadores y medio, dos presidentes y pico, un director deportivo en el aire, medio centenar de jugadores, y 13.250 espectadores en fuga. Los perdidos entre la visita del Lugo del día de Reyes y la del Tenerife, 350 días más tarde.

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