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El 2019 ha sido un año terrible para el Deportivo, incapaz de ascender y ahora hundido en la tabla y envuelto en una grave crisis institucional


A Coruña

Este es el recuento de daños de un año especialmente duro. Un 2019 plagado de fines de semana que acogieron el peor partido jamás visto en Riazor, y días sin fútbol en los que rumiar la crítica situación del club. Un relato de miserias que desemboca en el enésimo bandazo de un Dépor a la deriva. Los protagonistas son múltiples: cuatro entrenadores y medio, dos presidentes y pico, un director deportivo en el aire, medio centenar de jugadores, y 13.250 espectadores en fuga. Los perdidos entre la visita del Lugo del día de Reyes y la del Tenerife, 350 días más tarde.

enero

Tras el Carranza, Son Moix

El 18 no había concluido en buen augurio. El conjunto dirigido por Natxo González sufría en Cádiz su tercera derrota del curso (la primera por más de un gol de diferencia) y se bajaba del ascenso directo. Una zona por la que no volvería ya a asomarse. Tuvo la ocasión el 6 de enero, en el derbi, pero respondió al empate entre el Albacete y el Granada con otras tablas. El vecino narcotizó el encuentro para desesperación de los 21.687 testigos. La crisis se agravó en Mallorca, en la jornada 21. El Dépor perdió 1-0 y cayó a la cuarta plaza. Buscando la reacción, el míster desmontó el rombo e hiló dos victorias (ante Albacete y Sporting).

febrero

Empates que no cunden

El importante triunfo en Los Cármenes quedó empequeñecida por los tres empates del resto de citas del mes. Fue especialmente duro el de la jornada 26, en casa, ante un Nástic que solo superaba en la clasificación al Reus, liquidado por las deudas.

marzo

Inesperado mes fatídico

Marzo parecía la solución a la deriva blanquiazul. Tres partidos en un Riazor inexpugnable hasta el momento y los tres puntos del Reus como regalo a domicilio. Natxo insistió en no pensar en global e ir partido a partido, y así se fue dejando el puesto; poco a poco. No ganó más duelo que el de los despachos y sufrió la primera derrota en A Coruña (0-1 con el Las Palmas). Cerró el tramo con el equipo quinto, a cinco puntos del ascenso directo.

abril

Todo empeora y se precipita

Por supuesto, hubo momentos peores. Y llegaron enseguida. En abril se registraron tres derrotas. La primera, frente al Rayo Majadahonda, le costó el cargo al técnico. La tercera, ante el Extremadura de Manu Mosquera, se cobró a Tino Fernández. El triunfo en Soria que despidió abril no alcanzó para devolver al equipo ya dirigido por Martí a la zona de promoción. En paralelo, a mediados de mes, el Fabril selló su caída a Tercera.

mayo

El derbi, el femenino, y Zas

El Dépor amagó con dejarse en Lugo todas sus opciones de volver a Primera. El tanto de Lazo evitó que los coruñeses superaran al Cádiz en la tabla y colocaba la promoción a expensas de un improbable traspiés de los andaluces. El conjunto femenino ayudó a digerir la noticia, consumando su ascenso al imponerse al Femarguín canario en el cruce. El 28 de mayo, Paco Zas se convierte en el presidente número 43 de la entidad blanquiazul.

junio

Del Extremadura al desastre

El improbable tropiezo gaditano tuvo forma de gol de rebote del Extremadura. Sin embargo, la carambola de Pomares solo añadió crueldad al desenlace de la temporada. El Deportivo fue capaz de imponerse al Málaga en la primera etapa de la promoción: del 1-2 con el que se llegó al descanso en Riazor, al 4-2; y al 0-1 de La Rosaleda. Tocaba el Mallorca. Defender en la isla el 2-0 obtenido en casa. El planteamiento de Martí hizo aguas enseguida y los baleares llegaron 3-0 al descuento. Entonces, Pablo Marí apuntó su nombre en la historia negra del club: envió fuera un cabezazo de apariencia sencilla.

julio

Reforma completa

El fracaso del curso 18-19 reducía además el margen de maniobra para el 19-20. El Deportivo optó por no mantener al ideólogo del desastre de Son Moix y eligió en su lugar a Juan Antonio Anquela. El primer fichaje en llegar fue un central, Lampropoulos, al que sucedió un plantel casi completo, ante la incapacidad del club para retener a sus jugadores más importantes. Los altos sueldos y las ofertas de equipos con mayores retos deshicieron el grupo, aunque no lo suficientemente rápido.

agosto

Inicio feliz y varios nuevos

A mediados de agosto, la plantilla aún presentaba numerosas lagunas. Pese a ello, el Dépor se estrenó con victoria ante el Oviedo. Preludio de una dura derrota en Huesca. Desatascada la operación Rolan, Carmelo del Pozo firmó cinco incorporaciones el último día de mercado.

septiembre

Comienza la deriva

El 1 de septiembre el equipo estaba completo, pero a la demora derivada de la promoción de ascenso se sumaba la falta de cohesión de un grupo heterogéneo y cerrado ya con la competición empezada. El mes dejaba otras dos derrotas y cuatro empates, y al conjunto blanquiazul en descenso.

octubre

Otro cambio en el banquillo

Anquela no encontró cómo alterar la pésima situación y el Deportivo encadenó otros dos duelos sin ganar. Un 0-0 frente al Almería en Riazor le costó el cargo al técnico, en el que fue probablemente el mejor partido de su equipo. Llegaba el cuarto entrenador del año. El elegido era Luis César que añadía al mes de octubre otro par de choques perdidos.

noviembre

Colista consolidado

Los coruñeses cerraron octubre como colistas y consolidaron la plaza en noviembre, sumando solo dos puntos en otros cuatro encuentros para quedarse a seis de las plazas de permanencia.

diciembre

Récord, dimisión y victoria

El Dépor arrancó el último mes del año convertido en el equipo que más tiempo había pasado sin ganar en el continente y batiendo su récord de partidos sin triunfo. Cuando llevaba 18 (después del 1-3 ante el Zaragoza), Paco Zas tiró la toalla y anunció que dimitía. Aún hubo otra derrota (2-0 en Ponferrada) antes de la victoria que devuelve alguna esperanza de salvación. La vieron en Riazor 8.457 fieles.

Peligro: el tiempo juega en contra del Deportivo

Alexandre Centeno

La junta de accionistas del pasado 17 generó una ilusión en el deportivismo que se vio incluso aumentada días después con el triunfo frente al Tenerife.

Fue el chute de adrenalina y esperanza que necesitaba la afición antes del parón navideño. Pero no llega. El tiempo juega en contra del club y de la estrategia diseñada para tratar de asegurar la categoría y, cuando menos, garantizar la viabilidad en caso de descenso.

Tras lo que el martes pasado fueron buenas palabras llegó la nada. Hubo reuniones, tanto en la plaza de Pontevedra como en la sede de otras entidades, en las que participaron actuales miembros del consejo de administración y futuribles, de la actual dirección deportiva y futuribles, del actual organigrama del club y futuribles... Sí, pero falta plasmar que todo va de acuerdo a lo previsto.

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