Los 15 centímetros que condenaron a Paco Zas

Uno de los presidentes más efímeros en la historia del club rozó la gloria del ascenso y acabó colista de Segunda

Paco Zas vivió en el palco de Son Moix su primer gran revés como presidente del Deportivo.
Paco Zas vivió en el palco de Son Moix su primer gran revés como presidente del Deportivo.

Apenas ciento noventa y cinco días han pasado desde que Paco Zas hacía realidad su sueño de presidir el club de su vida. Seis meses y nueve días en los que el sueño se fue transformando poco a poco hasta convertirse en pesadilla. Una pesadilla que lo ha llevado a renunciar a sus principios, presentar la dimisión y convertirse en uno de los presidentes más efímeros en la centenaria historia del Real Club Deportivo de La Coruña. Un tormento para un hombre que llegó a defender como futbolista el escudo de un club, cuyos colores corren por sus venas.

Quince centímetros marcaron el mandato de Paco Zas. Los que separaron el balón cabeceado por Pablo Marí en Son Moix de convertirse en el gol del regreso a Primera. Apenas un palmo que pudo haber cambiado la historia del Dépor y de Paco Zas como presidente.

Su llegada a la plaza de Pontevedra fue convulsa. Estuvo marcada por una candente junta en la que el apoyo de Tino Fernández resultó decisivo para imponerse a Fernando Vidal. Y ahí le llegó el éxito y, a la vez, el calvario. Porque esa victoria le acabó pasando factura. Por lo polémica que resultó y porque tras lograrla no adoptó las medidas que el club parecía necesitar. Principalmente, en lo que a directivos se trataba, ascendiendo a director general a Jose González Dans, hasta entonces director corporativo, y apostando por la continuidad de Carmelo del Pozo al frente de la dirección técnica.

Pudo disfrutar tranquilo de sus primeros meses de mandato. Hasta el fatídico partido de Son Moix. A partir de esa derrota, nunca gozó de paz. La sombra de Tino Fernández fue una losa para él.

El varapalo económico que supuso el no ascenso (cincuenta millones de euros de diferencia entre estar en Primera y Segunda) llevaron a Zas y su consejo de administración a verse en la obligación de tomar medidas. Tijeretazo en la plantilla y recortes en el club, con despidos incluidos.

En el nuevo ejercicio, dejó en manos del tándem González Dans-Del Pozo el manejo del sexto tope salarial de la categoría para lograr el ascenso.

El fracaso se plasmó en forma de resultados. Tras iniciar la Liga con un triunfo, la crisis de resultados llegó y con ella la batalla para derrocar al consejo de administración.

Se encontró un inesperado añadido a los malos resultados: la injerencia de Carmelo del Pozo en la parcela del entonces entrenador, Juan Antonio Anquela. Trató de capear el temporal con una rueda de prensa a finales de septiembre, que no hizo sino debilitar su posición.

Su falta de don para la palabra y el silencio que desde entonces mostró no hicieron más que hacer más profunda su tumba.

Con el adiós de Anquela trató de recuperar el timón. Impuso su criterio al de Carmelo del Pozo para elegir a Luis César como entrenador. Y le dio plenos poderes.

Pero la pelota siguió sin entrar y cada partido sin ganar supuso una palada más de tierra para un hombre que llegó con la ilusión de devolver al Dépor a Primera y se fue con el club de su corazón camino de Segunda B.

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