El tesoro de dos porterías a cero

Pedro José Barreiros Pereira
pedro barreiros A CORUÑA

TORRE DE MARATHÓN

César Quian

El Deportivo, que suma tres jornadas sin encajar en toda la temporada, sueña en el derbi con encadenar dos partidos consecutivos sin recibir gol por primera vez en este curso

30 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El derbi huele en el Dépor a conjura y convencimiento febril. Hartos de recibir goles, los blanquiazules se sacudieron su atroz debilidad defensiva en la última jornada en Riazor, aunque no pasaron del empate a cero contra el Alcorcón. Ahora aspiran a cerrar la portería de nuevo y encadenar por primera vez en la temporada dos partidos sin encajar gol. El éxito de esta misión no solo les permitiría volver a sumar con seguridad, sino que los colocaría en el camino más despejado para cumplir su gran sueño desde hace ya más de tres meses: ganar el segundo partido de la temporada. La visita al Lugo de mañana (18.00 horas, M. LaLiga 1) se convierte así en mucho más que un encuentro de rival vecindad. Es toda una ocasión para creer y resurgir.

Hasta ahora el Deportivo apenas se ha mostrado vivo y competitivo en un puñado de jornadas. En el páramo de fútbol que ha brindado, cuando más y mejor se le vio fue en su único triunfo de regusto playero, allá por el 18 de agosto. En su momento más fértil, palió la ausencia de victorias con cuatro empates consecutivos (pero solo uno sin goles, el de Cádiz), en los que compaginó escasas luces, especialmente como visitante, pero sí se le afearon muchísimas sombras, sobre todo de local. Una portería a cero contra el Almería cerró la etapa de Anquela con apenas unas gotas del equipo que se exige y que, luego en la etapa Luis César, siguió sin protagonizar un solo partido decente (que no redondo) hasta el pasado sábado.

Frente al Alcorcón, el Dépor no permitió más que seis remates (dos a puerta) del rival, pero sobre todo se liberó de esa tenaza que lo estrangula: sus propios problemas con el gol y una lacerante debilidad defensiva. Dar continuidad a esa incipiente fortaleza para guardar su propia portería se convierte en su primera premisa de cara al choque de mañana, pero todos saben en el vestuario que ninguna alegría será completa, si este no se convierte en el segundo triunfo de la temporada.