Vicente cambia de cara

El centrocampista del Deportivo se ha sometido a una puesta a punto personalizada para afinar su físico y mejorar su rendimiento


A Coruña

Minuto 86. Ni cinco llevaba en el campo Fran Sandaza cuando la defensa del Alcorcón escupió un centro de Aketxe y la bola salió a buscar al ex del Lugo. Este echó a correr en diagonal a la portería solo resguardada por Dani Giménez. En el camino fue arrollado por casi metro noventa de futbolista que partió en desventaja para darle caza. Vicente Gómez, titular en la cita, guardaba energías para brillar como último hombre tras haberlo hecho ya como centrocampista. Sorpresa de muchos. No del propio jugador del Dépor. «No me sorprendió —aseguraba ayer el canario en sala de prensa—. He trabajado mucho».

Una faena sobre la que dio detalles el propio portador del 8: «Aparte de lo que hago aquí, siempre le pido trabajo a los preparadores físicos. Era consciente de que el ritmo de competición es difícil simularlo en los entrenamientos. Siempre pedía algo más porque sabía que tenía que estar preparado cuando llegara el momento». Como el minuto 86 de un empate a cero.

«Ya tenía ganas de jugar un partido completo y con una buena actuación del grupo. No es fácil estar fuera, sobre todo cuando ves que el equipo no está bien y que no tienes oportunidades. Creo que lo que tiene que hacer uno es trabajar en silencio y esperar», razonó Vicente, obviando que él había hecho mucho más. Por ejemplo, afinar su cuerpo. Más allá de esas dosis de esfuerzo extra reservado para las tardes en solitario, siguiendo las pautas de los preparadores, la metamorfosis ha afectado a los hábitos alimenticios y el resultado se nota en los pliegues de grasa e incluso en el rostro, más afilado, del mediocentro.

La nueva versión del jugador mezcla bien con la del equipo, que ha alterado su dibujo para pasar a un 4-3-3, con el trivote en el que ya lució el canario recién aterrizado en A Coruña. «Antes íbamos con el planteamiento de ganar como fuera y ahora vamos con el planteamiento de ganar con nuestra idea. Ahora vamos con más argumentos a lograr la victoria. No se agarra tanto del corazón sino del nivel futbolístico y táctico», esgrimió en la sala de prensa de Abegondo, saludando el cambio de sistema.

Ejerciendo de interior izquierdo cuajó su mejor encuentro en un 2019 que le había sido tan poco propicio como al resto del grupo blanquiazul. «Si la gente me exige es porque sabe que puedo dar más. Soy el primero que me exijo y lo he reconocido cuando he estado mal. No me hago sangre y lo normal es que si estoy bien haga partidos como el del otro día», sostuvo prometiendo nuevas tardes como la del pasado sábado. «Nos fuimos conscientes de que hay esperanza, que hay luz —reflexionó—, pero por otro lado te quedas con la idea de que siendo superiores no fuimos capaz de ganar y nos hacen falta son las victorias». Ya en Lugo.

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