Más de lo mismo en peor versión


Cada vez el Dépor juega más blando en la última línea defensiva y menos operativo cerca de la contraria. Eso hace que tenga todas las papeletas para perder. Si no se amenaza a nadie, incluso jugando en casa solo es capaz de tirar una vez a puerta, es prácticamente imposible ganar en ninguna categoría de este deporte. Solo valdría en caso de que esto fuese acompañado de solidez en retaguardia, pero tampoco la hay. Y el funcionamiento del mediocampo en el plano ofensivo no aparece, es decir, no se llega al ataque en buenas condiciones.

De partida, sorprende que los mismos futbolistas del partido contra el Almería, aunque no fuese el peor del año, repitiesen en este. El problema fue la puesta en escena. Esta no se acercó a lo esperado de un equipo que se enfrenta a otro que justo lo precede en la clasificación, pues no muestra unas intenciones agresivas en cuanto al modelo de juego. Esperaba un planteamiento más valiente o intimidatorio, y me decepcionó la puesta en escena contra un Málaga que también llegaba en situación muy complicada. En la segunda parte, solo la resistencia de Dani Giménez mantuvo abierto el partido hasta el minuto 85. Gracias a él se llegó a los cinco minutos finales con opciones prácticas de algo, pero reales de nada.

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