La broma pesada del sexto tope salarial


Se fue Anquela pero en A Coruña se quedó un estado de desánimo que no pudo reconducir Luis César en su primera semana como entrenador blanquiazul.

El Dépor que jugó en el estadio de Gran Canaria estuvo lejos, muy lejos, de ser el de una semana antes frente al Almería. Incluso no fue mejor que el que días antes había caído derrotado en Gerona en donde no pocos entendieron que jugó la peor primera parte en mucho tiempo. En Montilivi, al menos, hubo reacción en el segundo tiempo. El equipo se soltó y puso contra las cuerdas al equipo más rico de la categoría. En el estadio insular, ni ese orgullo se vio. Al contrario, se observó un equipo roto. No solo en lo futbolístico, que no ofreció nada. También en lo anímico.

En sus primeros días al frente, Luis César ha tratado de inculcar una introducción a lo que él quiere que sea su Dépor. Un equipo solidario en la presión y que en ataque saque el balón desde atrás. La intención se vio. Pero el resultado -no solo por el marcador- fue pésimo. La idea del arousano requiere una serie de automatismos que habrá que ver si está este equipo preparado para asimilar. Porque esta plantilla se muestra carente de recursos y sobrada de desánimo. Por eso precisa un reseteo y que jueguen los que levanten la mano y se ofrezcan. Quizá no sean los mejores, pero sí los idóneos en esta situación.

Porque resulta imposible creer que el sexto tope salarial de la categoría no da para más. En estos momentos decir que hay 16 plantillas peores que la del Deportivo parece una broma pesada. No le queda nada a Luis César... Pero lo primero es lograr un cambio emocional para que se vea un equipo vivo al que la blanquiazul no le pese toneladas. Para el resto, hay tiempo.

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