Un futbolista con una lectura de fútbol de entrenador


Si hablamos de Álex, quizá haya que situar la mente en un fútbol de vieja escuela. De ese en el que los jugadores estaban arraigados a una entidad. De esos que hacían carrera vistiendo un escudo y, más allá de alguna cesión, empezaban y acababan sus carreras en sus estadios.

Hablar de Álex es hacerlo de un tipo honrado y profesional. De los que viven el fútbol 24 horas al día. Un jugador de equipo, muy conocedor del fútbol. Que le gusta lo que hace. Lo vive y lo imagina más allá de los entrenamientos o de los noventa minutos que duran los partidos.

Siempre pendiente de lo que engloba y rodea su profesión. Extraordinariamente conocedor del fútbol español: estadísticas, resultados, plantillas... Es una auténtica enciclopedia, con una gran memoria de los encuentros vividos y pasan los años y recuerda anécdotas. Eso lo viví yo en primera persona. Cuando él estaba cedido en el Jerez y yo ejercía de preparador físico en el Valladolid, hubo un partido en el que nos enfrentamos y Medunjanin acabó actuando de portero. Once años después, un día comentando historias, me contó a la perfección aquel encuentro. Cosas que yo casi ni recordaba. Él sí. Como si hubieran sucedido el día anterior.

Más allá de esto, en el día a día disfruta entrenando y eso lo notamos los que hemos estado a su lado. No se trata de que haga el trabajo bien. Muchos lo hacen, como profesionales que son, y no hay queja. Pero en su caso, es que se nota que vive cada segundo de la sesión.

Sé que no soy ni el primero que lo dice ni seré el último, pero estoy convencido de que cuando cuelgue las botas, su vida seguirá ligada al balón. No sé si en el Deportivo o en otro club (está claro que su compromiso con esa institución es total), ni si será de entrenador profesional, secretaría técnica o con chavales. Pero lo que sí sé es que todo lo que ha vivido estos años lo va a transmitir de una manera o de otra.

Y todo esto que he contado hasta ahora de él, me sirve para llegar al tema en cuestión de cómo un futbolista cuya principal labor no es la de dar pases de gol, llega a tomar una decisión como esta y le sale tan bien. Su inteligencia y conocimiento en la toma de decisiones. Su capacidad para dar un paso hacia delante cuando ve que quizá los marcajes se realizan sobre otros hombres. Esos pases verticales sobrepasando líneas son los más difíciles y, para darlo, lo puedes hacer con una calidad técnica excelente o leyendo muy bien la situación del partido. Su inteligencia se lo permite por encima de cualquier otra cuestión técnica. Por eso lleva tantos años compitiendo al nivel que lo hace. ¿Y quién se atreve a decir que no lo va a seguir haciendo durante muchos más?

**Julio Hernando fue preparador físico del Deportivo y es entrenador UEFA pro nivel 3

Bergantiños, el asistente de Anquela

Alexandre Centeno

Es la extensión del técnico en el campo y ha dado un nuevo paso al frente asumiendo labores ofensivas: en solo 7 jornadas lleva un pase que acabó en gol y 3 asistencias no aprovechadas por sus compañeros

La temporada 2014-15 comenzó en el Deportivo con un entrenador que, más allá de sus métodos deportivos, utilizaba su dilatada experiencia y charlas con una importante carga psicológica para sacar el máximo rendimiento de sus futbolistas. Lo hizo con Sidnei tras una nefasta primera parte en Vigo, que consiguió transformar en un exitoso segundo tiempo. A un Borges que llegó con una clara vocación ofensiva lo acostumbró a sufrir sin balón. Supo reconducir a Lucas Pérez tras el estrés que le provocaba continuas lesiones. Y Víctor Fernández también quiso mejorar las prestaciones de un Álex Bergantiños al que veía desaprovechado en el Dépor.

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