¿La sangría de goles del Dépor es solo un problema de la defensa?

El periodista Pedro Barreiros y el técnico José Manuel Pose difieren sobre las responsabilidades en el número de goles encajados

Ocho goles en tres jornadas. Demasiados. Dos marcó el Oviedo, tres el Huesca y otros tres el Rayo. ¿Tiene el Dépor un grave problema en defensa? ¿O es que el problema excede a la línea de zagueros? Pedro Barreiros, periodista y José Manuel Pose, técnico, confrontan sus puntos de vista sobre las responsabilidades en el Deportivo.


Las alargadas sombras de Duarte y Marí

Dos partidos de Somma y Lampropoulos, y otro más del griego junto a Mujaid han descubierto un agujero negro en la defensa del Dépor, que se destaca como la más acribillada de Segunda. Ha quedado en pelotas la apuesta por un central con repetidos problemas de lesiones, otro al que nadie echa de menos en Grecia ni en ninguna de las grandes ligas de Europa y un crío (según lo definió ayer Anquela) de 19 años que apenas ha jugado en el Fabril. De la sobriedad de la pasada campaña, cuando Duarte y Marí tiraron del carro, se ha pasado a la inestabilidad en una zona del campo decisiva para el éxito final. El Granada pagó tres millones de euros (una cifra nada disparatada en el mundo del fútbol) por el fichaje en propiedad del central portugués. Y ahí están los nazaríes, con cuatro puntos, los mismos que el Barça.

Su compañero dejó dos kilos en las arcas del Manchester City (más o menos lo que el jeque se gasta de compras un fin de semana en Harrods), antes de hacer las maletas para fichar por el Flamengo. ¿Era tan disparatado haber echado las redes por atrapar al menos a uno de los dos? Yo digo que ahora el Dépor habría ganado liderazgo y no se habría convertido en un coladero.

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Afianzar la mentalidad colectiva

Es sin duda un problema de todo el equipo. Cuando se encajan tantos goles es por un déficit en el juego colectivo y también por la suma de errores en las decisiones individuales de los jugadores, tanto en el reparto de espacios en el campo, como en cuanto a las responsabilidades que toman. Anquela pide fortaleza en duelos y si no, superioridades en determinadas zonas. La dinámica no fue la misma que en Huesca, pero el número de ocasiones y los goles encajados fueron los mismos. La cuestión es preocupante, porque el equipo parece en esa inercia defensiva que significa que va a encajar en todos los partidos al menos un gol y que va a necesitar como mínimo dos goles para ganar. Si a esto se añade que también dispone de un potencial más reducido en ataque, da idea de las dificultades que le van a acompañar esta Liga.

El Dépor es un equipo en construcción en cuanto a nombres, hombres y equipo. Aún pasa fases del partido en que no sabe qué hacer. Anquela debe ir afianzando la mentalidad colectiva, algo básico para las próximos partidos. En Vallecas la defensa no estuvo bien, pero cambió el 75% de sus jugadores de Huesca. El equipo aún está cogido con pinzas, pero, ojo, porque el tren ya ha echado a rodar.

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