El Deportivo, de vuelta en la casilla de salida

Estrena ante un Oviedo diezmado el proyecto de Anquela para retornar a Primera


A Coruña

Ni dos meses de digestión antes de empezar de nuevo. El luto ha sido breve. Persiste ese amargo regusto de Son Moix que ha devuelto al Dépor a la casilla de salida de Segunda mucho más ligero de equipaje. Presupuesto reducido y plantel escaso, pero tan perfilado como deseaba Anquela. El técnico pidió tener el bloque formado cuando arrancara el curso y la delantera quedó compuesta con dos días de ventaja. El resto de plazas estaban ocupadas bastante antes, haciendo virtud de la escasez y la polivalencia. Grupo de 20 con la incorporación de Longo y la salida de Fede. Todos entraron en la citación para el estreno salvo el sancionado Pedro Sánchez. Y para volver a redondear el número, el míster recurrió a un fabrilista, David Sánchez, que refuerza su compromiso verbal con la cantera.

Las palabras del nuevo entrenador del Dépor, que pondrá además el morbo en el choque con su exequipo, han revelado más acerca de su satisfacción con los chavales que sobre su idea de juego. Este domingo será posible conocer por fin si la tendencia al 4-2-3-1 en los amistosos se traslada a los encuentros oficiales, o si recurre al 4-4-2 que ha pulido a lo largo de la semana en Abegondo, alistando de inicio a Christian Santos. También habrá ocasión de probar con fuego real esa querencia a la presión alta y la transición rápida que pudo observarse en el Teresa Herrera frente al Betis.

En la última cita de precampaña el conjunto coruñés se sostuvo en el dúo Bergantiños-Shibashaki, inalterable durante todo el verano. El resto de puestos fijos arrancan bajo palos con Dani Giménez y alcanzan los carriles de Caballo y Bóveda. En el eje de la zaga, Nolaskoain amenaza con romper la pareja Lampropoulos-Somma, aunque no parece que el divorcio vaya a ser inmediato pese a que pocos jugadores tienen más pinta de titular que el vasco. Y las posibilidades se disparan en la parte alta, con Koné como único fijo y el trío Valle-Aketxe-Galán partiendo con ventaja en el papel de escoltas.

Enfrente, un Oviedo diezmado por las lesiones y unos problemas con las fichas que impedirán el retorno a Riazor de Alejandro Arribas. Restricciones que no desactivan al adversario, como alertó un futbolista blanquiazul con pasado en las filas carbayonas. «Espero un equipo muy intenso. Lo que les inculcó Anquela no se va a ir y conozco a su técnico, que se implica muchísimo. Va a ser un rival complicado, que apostará por las transiciones rápidas». El pronóstico de Borja Valle asomaba al Dépor al reflejo de lo que pretende su entrenador, hoy de estreno. Dos adversarios con similares argumentos para un encuentro clave en varios aspectos. Necesario para despejar dudas en torno a la apuesta para el banquillo, la configuración del plantel y los ánimos de la grada. Para extender la condición de inexpugnable que adquirió Riazor en los últimos cinco choques de un curso consumido de la peor manera. «Ahora nos estamos jugando el pan», sostenía ayer el berciano que esta tarde partirá desde la izquierda. Arranca la carrera.

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