Veinte días para mudar de piel

El Deportivo aún precisa liberar varias de sus fichas, tiene hasta cinco puestos incompletos y registra carencias en zonas sensibles que ya costaron el ascenso


Por cada salida una entrada. La fórmula de Carmelo del Pozo es sencilla, pero tiene un enorme agujero. Disimuló con Gaku y Koné las espantadas de Expósito y Quique, y hasta se puede entender que Aketxe, Galán, Koke y Lampropoulus pueden suavizar las molestias de no contar con Carlos Fernández, Nahuel, Ortolá y Duarte, haciendo equilibrios con los puestos y el talento. Pero la lista de partidas es larga y los cedidos de vuelta son poca solución y mucho problema. Hay, por ejemplo, cuatro laterales derecho y uno izquierdo; y es en ese carril siniestro donde ha enfocado el ojo el director deportivo, pasando por alto que la cojera afecta a muchas otras plazas. Algunas, capitales en ese tramo de la pasada campaña en el que el Dépor se condenó a repetir Segunda.

Centrales

Un fichaje y la cantera. «Si sigue Róber, no vendrá otro central», anunció ayer Carmelo, obviando en la cuenta que el coruñés no jugará más este año por culpa de su rotura de cruzado. Antes de que la temeridad se consolidara, aclaró que «lo normal es que Róber no siga». Llegará así un tercer zaguero que sumar a Somma y Lampropoulus. El italiano, prometedor pero escasamente rodado -su situación fue la que provocó mayores remordimientos a Natxo González-; el griego, nuevo en España. Enfrentados ambos a la imagen de Duarte y Marí, el mejor dúo de centrales de la categoría. Puestos a pedir, se precisa especialista en la zona izquierda. Lo que no llegará es un cuarto hombre para el eje de la defensa. Escarmentado por el fiasco de Íñigo López, el director deportivo aclaró que, ante una eventual epidemia, quedará tirar del Fabril o de la enésima reconversión de Bóveda.

Laterales

La mayor descompensación. El veterano futbolista vasco ha olvidado sus rutinas de central en favor de las de carrilero, y en el costado derecho protagonizó uno de las evoluciones más llamativas del curso pasado. Es ahora mismo el favorito para imponerse en la pelea por la plaza más superpoblada, frente a la carestía que se experimenta del otro lado del campo. Cuatro para uno, uno para todo.

Mientras Bóveda compite con David Simón -que en la 2018-2019 experimentó la trayectoria inversa: de más a mucho menos-, Valentín -casi inédito en A Coruña- y Juanfran -solo pendiente de una llamada-, nadie hace sombra a Caballo.

«El lateral izquierdo está encaminado. Si tuviera que venir ya, vendría, pero tenemos que jugar con los tiempos para ver qué opción queremos». En cuanto quiera Carmelo, habrá carrilero.

Centrocampistas

El fantasma del pasado. «Si sale un jugador de un perfil, vendrá otro del mismo perfil. En este momento hay dos de un criterio más defensivo y otros dos de un criterio más ofensivo». La trampa en la suma de mediocentros del director deportivo se destapó hace un mes, cuando le partieron la cara a Bergantiños y Martí no encontró un tapón para la brecha. Ya contaba entonces el técnico balear con Vicente y Mosquera. Ninguno supo tampoco suplantar a Expósito en la labor creativa. Si el Dépor se mantiene reacio a las incorporaciones en la medular, resolver cualquier incidente con Álex y Gaku exigirá el acierto de Anquela en la recuperación de dos futbolistas que antes de perderse dieron señales de vida.

Extremos

El futuro de Fede. Si el sistema del nuevo técnico solo demanda cuatro mediocentros para doblar la plaza, la exigencia de refuerzos se traslada a la banda. Allí aparece Galán y podrían aparecer Valle y Aketxe. Resiste Pedro Sánchez y aguanta Fede. El de Aspe, crecido desde mayo, es el único que garantiza implicación defensiva. El de Bombal, uno de los pocos por el que el Deportivo aún podría cobrar traspaso. Hace tiempo que las bandas no aportan soluciones en el juego blanquiazul, y son clave en la propuesta de Anquela.

Delanteros

Tres y medio con Rolan. «Tenemos tres delanteros y Borja que juega ahí a veces. Para que venga alguien, debe salir alguien». Para Carmelo, Valle suma en el centro y los costados. Lógico si la intención es la de una plantilla corta. Arriesgado si el técnico juega con dos puntas y el filial es un melón sin abrir, repleto de novedades. Incluso si al míster le da por un enganche (bien escaso en la plantilla), la volátil situación de Rolan y la documentada fragilidad de Koné dejan la portería como única plaza cerrada a tres semanas de que arranque la 2019-2020.

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