Diez minutos para desequilibrar un partido


En el año 2014, el Racing de Santander regresó a Segunda División después de un curso en Segunda B. Aquella temporada, Koné, lógicamente, marcó diferencias después de anotar 18 goles. Se trata de un futbolista muy vertical, con muchísima velocidad, que atacaba muy bien los espacios, y muy fiable en la definición.

Ha habido cursos en otras categorías que no lo han puesto por dentro, que lo han utilizado más por fuera . Yo creo que él es más un segundo delantero, aunque en determinados contextos pueda jugar como punta. Veremos en qué posición apuestan por él sus nuevos técnicos.

Considero que se asemeja más a Quique que a Carlos. El sevillano es un jugador mucho más completo y no creo que sea lo que se deba esperar de Koné. Carlos se asociaba, hacía jugar. Él es más velocista, un hombre de desmarques, mas definidor y que, pese a que para mí es un segundo delantero, puede jugar en todas las posiciones del ataque.

Cuando en el curso 2013-2014 me enfrenté a él como técnico del Racing de Ferrol, era un jugador muy desequilibrante, con una verticalidad y con un dominio de los espacios muy grande.

Recuerdo el partido que jugamos en Santander. Nos jugábamos el seguir optando al liderato que ellos acabarían logrando. Decidimos apostar una defensa de tres centrales para dar coberturas en profundidad a sus desmarques y recuerdo que a los diez minutos Koné tiró un desmarque y se quedó solo en un mano a mano que nos costó una expulsión. Es el tiempo que le hizo falta para desequilibrar el partido.

Sus últimos años han estado marcados por las lesiones. Le costó superar aquella del cruzado, pero el aspecto positivo es que debe de tener mucha hambre, ilusión y ganas de reencontrarse otra vez en el Deportivo.

Koné apuntala la renovación

Lois Balado

El delantero, un viejo conocido de la etapa de Carmelo del Pozo en Oviedo, llega cedido al Deportivo con opción de compra desde el Leganés

Mamadou Koné tiene 27 años, pero pese a su juventud es un vestigio de un fútbol de otra época. De una Primera de recuerdo borroso con parada en el Sardinero. Fue hace nada y ya ha pasado una eternidad. Sobre todo en Santander, donde cada hoja del calendario ha pesado de manera insoportable desde entonces.

El fútbol comenzó a apagarse para el Racing en la campaña 2011-2012. Héctor Cúper fue el encargado de dirigir al equipo en un año que sería de despedida. El club, asfixiado en lo deportivo y clínicamente muerto en los despachos era un polvorín del que el argentino no tardó en salir espantado. Antes, Cúper solo logró una victoria en trece encuentros y, buscando soluciones donde no las había, ante el todopoderoso Barça de Guardiola dio la alternativa de inicio a un joven que un año antes había aterrizado en el filial cántabro. Koné, con 20 años, debutaba en Primera.

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