Riazor revivió algunos de sus peores recuerdos

En los últimos 18 años el estadio también asistió las duras imágenes de la rotura de tibia y peroné de Manuel Pablo y el susto de Fernando Torres


Un escalofrío congeló por unos instantes al deportivismo durante el caliente partido del jueves contra el Mallorca. El violentísimo choque entre Álex Bergantiños y el visitante Pedraza dejó una preocupación latente en el aire durante el resto del partido y provocó en el césped un puñado de duras imágenes que desgraciadamente no eran nuevas en el estadio coruñés. El tiempo se paralizó para los dos equipos, mientras la grada revivía algunos de sus peores recuerdos. En los últimos 18 años, el estadio fue testigo de otras situaciones que le cortaron la respiración en lances de juego entre futbolistas.

El 30 de septiembre del 2001, una entrada del céltico Giovanella sobre Manuel Pablo cuando ambos pugnaban por un balón dividido provocó al jugador del Deportivo una impactante rotura de tibia y peroné en la pierna derecha. Todavía estremece el recuerdo del bravo lateral del equipo coruñés mientras se sostenía la maltrecha pierna en un incontenible gesto de dolor. La durísima lesión provocó que el jugador se perdiese el Mundial de Corea y Japón que se disputó al final de aquella temporada.

Riazor también se quedó mudo durante la visita del Atlético de Madrid el 2 de marzo del 2017. Fue como consecuencia de un choque en el aire en pos de un balón aéreo entre Álex Bergantiños y Fernando Torres. El delantero madrileño se llevó la peor parte. Durante unos instantes se quedó tumbado en el terreno de juego sin mostrar reacción alguna, y sus propios compañeros corrieron a practicarle los primeros auxilios. Al final, todo quedó en un susto y, después de pasar una noche en el hospital, abandonó A Coruña en perfecto estado.

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