A Coruña

Álex Bergantiños, el capitán y el corazón del Deportivo, dejó a su afición, devota y entregada al 4, con ese mismo corazón en un puño. Riazor vivió, en unos pocos segundos, el peor momento que la grada recuerda en mucho tiempo.

En el minuto 40, solo tres minutos después del tanto de Fede Cartabia y la consiguiente explosión de júbilo colectivo, una pelea por un balón dividido acabó con la bota de Pedraza en la cara de Bergantiños. El árbitro ni se enteró y el fútbol siguió. Pero Bergantiños no se movía y la reacción del propio autor primero y de Somma y Domingos Duarte después encendió todas las alarmas. Fue un momento de caos. Saltaron los médicos para apartar a un Dani Rodríguez, exdeportivista y exfabrilista que también trataba de auxiliar al centrocampista coruñés antes de ser apartado por los facultativos. Cuando Trujillo Álvarez mostró la roja -clara- a Pedraza, Vicente Moreno y el banquillo del Mallorca saltaron al terreno de juego para protestar airadamente la decisión. A unos metros, al expulsado le saltaban las lágrimas. Martí, que se dio cuenta, le ofreció su abrazo. Fueron momentos desagradables, de mucha angustia, pero la grada respiró al ver que cuando entraba la camilla el jugador se movía. Pronto se confirmó que abandonaba consciente el terreno de juego pese a la abundante sangre que brotaba de su cara. Fue intervenido de madrugada

La escena recordó a la vivida en Riazor en marzo del 2017, cuando un choque en un salto entre el propio Bergantiños y Fernando Torres acabó con el 9 colchonero inconsciente en el suelo. Fue aquel un día duro para Bergantiños como ayer lo fue para Marc Pedraza.

«Ha sido fortuito, me da la impresión de que se han resbalado. Conocemos bien a Marc y conocemos su nobleza», se apresuraba a explicar Vicente Moreno en rueda de prensa tras ser preguntado por el incidente. Martí también salió a defender al jugador rival. «Estaba ido», aseguraba el entrenador del Deportivo que tranquilizaba definitivamente a la afición informando de que se trataba de un corte. Profundo y que puede requerir quirófano, pero un corte. Lejos de los temores iniciales de Martí y de todo el deportivismo, Álex luchará por estar con sus compañeros en Son Moix.

Y como el fútbol suele premiar la entrega, el tremendo susto que Bergantiños dio a la grada se tradujo en un importantísimo factor para el partido de vuelta. Pedraza, una de las piezas importantes de los engranajes de Vicente Moreno se pierde el partido a causa de la expulsión.

Pocos historiadores se tragan eso de que el Cid ganase batallas muerto a lomos de un caballo. Que Bergantiños siguen sumando pese a estar en el hospital es indiscutible.

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Bergantiños hiela el corazón de Riazor tras una brutal patada de Pedraza en la cara