Cuando el factor campo no siempre resulta determinante en el «play-off»

En tres de las ocho finales disputadas, el equipo con peor clasificación logró el ascenso a Primera


La eterna discusión en el mundo del fútbol entre entrenadores y jugadores cuando se presenta cualquier eliminatoria es si disputar el segundo partido en casa es importante a la hora de lograr el objetivo. Como sucedió en la primera ronda del play-off, el Deportivo afrontará el enfrentamiento contra el Mallorca con el factor campo en contra: ida en Riazor y vuelta en Son Moix.

Se da la circunstancia de que los dos conjuntos que siguen vivos en la lucha por un puesto en Primera han superado la eliminatoria inicial disputando su primer encuentro como locales. Además, ambos obtuvieron una renta de dos goles a favor, que consiguieron defender como visitantes. Mejor el Dépor que lo hizo ganando en Málaga, mientras el Mallorca perdió por 1-0 en Albacete. Ahora, el cuadro bermellón podrá beneficiarse de una posible prórroga en casa y, en caso de idéntico resultado en Galicia que en Baleares, y solo en este caso, logrará ascender sin necesidad de tanda de penaltis.

De las ocho ediciones de play-off disputadas desde su recuperación en la temporada 2010-2011 la mayoría de los equipos que afrontaron la final tras haber sido mejores en la fase regular lograron el ascenso. Pero esta circunstancia no se da siempre. Tres clubes ascendieron a Primera partiendo con desventaja en esta última confrontación: el Granada del ejercicio 2010-2011, el Córdoba en la campaña 2013-2014 y el Osasuna de la temporada 2015-2016.

Regreso del Granada

Casi treinta y cinco años estuvo el Granada lejos de la categoría de oro del fútbol español desde que descendió en 1976. En el año 2011, el conjunto entrenado entonces por Fabri volvió a Primera. Lo hizo disputando un play off desde el cuarto lugar. En la primera eliminatoria se impuso al Celta en la tanda de penaltis teniendo el factor campo a favor. En la segunda jugó primero en casa, de donde salió con empate sin goles. En Elche también empató, pero en esta ocasión a un gol y consiguió subir por el valor de los goles como visitante. En aquel equipo comenzó la temporada Alex Bergantiños (posteriormente recaló en el Nàstic) y militaban los porteros gallegos Roberto y José Juan. Además, en aquella plantilla, con muchos minutos incluso siendo titular en la final, militaba Íñigo López.

El Córdoba de Pedro Sánchez

Otro equipo andaluz al que no le importó disputar la ida de la final en casa fue al Córdoba que ascendió en el 2014. Como le había sucedido al Granada tres años antes, en la ida el resultado fue de 0-0. En la vuelta, la historia fue igual, pero con mayor épica.

Cuando estaba a punto de concluir el encuentro, con victoria del Las Palmas por 1-0, el público invadió el estadio de Gran Canaria. Sin embargo, tras ser controlada la situación por las fuerzas del orden, el árbitro consiguió reanudar el partido. En el tiempo añadido, el Córdoba ganó y se llevó el ascenso.

Superioridad osasunista

El último equipo que logró ascender en la promoción afrontando la final con el factor campo en contra fue el Osasuna. Lo logró en el ejercicio 2015-16. A diferencia de sus antecesores, el cuadro rojillo lo hizo siendo superior a su rival tanto en la ida como en la vuelta. En el primer envite se impuso por 2-1, mientras que en su visita a Gerona se impuso por 0-1 y certificó su regreso a la máxima categoría.

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