El Málaga que moldeó Víctor

Sánchez del Amo regresa a Riazor tras haber convertido al primer rival del Dépor en el play-off de ascenso en un equipo ofensivo que desde su llegada solo ha perdido un partido y empatado otro

Diario Sur

El Málaga era un equipo aburrido. Que vivía de rentabilizar al máximo la ocasión u ocasión y media que creaba por partido. Esto le llegaba para estar en puestos de play-off a falta de ocho jornadas para el final. Pero la tendencia era negativa. Solo dos victorias en los últimos doce partidos, acabando esta racha con un empate y dos derrotas.

Fue ahí cuando el consejo de administración del club andaluz decidió la destitución de Juan Ramón López Muñiz, el hombre que meses antes había llegado a La Rosaleda con el beneplácito de todo el malaguismo. Esta decisión marcaría un antes y un después del Málaga esta temporada. Llegó entonces a la capital de la Costa del Sol Víctor Sánchez del Amo con su staff. Y con él volvieron los resultados, la alegría y la ilusión a una afición que, en estos momentos, ve al suyo como al equipo más fuerte para regresar a Primera.

De esta manera afronta estas eliminatorias de ascenso el rival del Dépor (miércoles, 21 horas, Movistar Partidazo), un conjunto que Víctor se encontró tocado y que ha moldeado hasta convertirlo en el más en forma de la competición.

5 triunfos, 1 empate y 1 derrota

Cinco victorias (no se computa el partido contra el Reus, con triunfo administrativo), un empate y una derrota. Son los números de este Málaga que ha ganado sus últimos cuatro partidos.

Con un 4-1-4-1, en el que la segunda línea de ataque se complementa perfectamente con el delantero centro, Blanco Leschuk, y exhibe enorme creatividad. Renato como extremo derecho, N’Diaye y Adrián de interiores, y Ontiveros en la banda zurda se han erigido como el motor de un Málaga que ha encontrado en el canterano a su guía. Con Muñiz no había visto puerta en toda la temporada y con Víctor lleva ya cinco goles, algunos de bellísima factura.

N’Diaye y Munir

A pesar del buen momento, un aspecto puede condicionar el rendimiento andaluz frente al Deportivo: las ausencias de Munir y de N’Diaye. Ambos están convocados por sus respectivas selecciones para disputar la Copa África. Sin embargo, los dos acudieron ayer por la mañana al entrenamiento, cuando tendrían que haberse incorporado con su equipos nacionales.

El pasado sábado, tras la rueda de prensa pospartido, Víctor Sánchez del Amo echó balones fuera sobre la posible ausencia de los africanos. A la hora de cierre de esta edición, el club seguía negociando con las dos federaciones internacionales.

Ayer, la prensa malacitana daba por hecho que el senegalés, titular indiscutible con su país, no jugará frente al Dépor, mientras que Munir, suplente con Marruecos, sí lo hará. Hoy se conocerá el desenlace de ambas negociaciones. A priori, la ausencia del mediocentro parece más determinante que la del portero, puesto que este último no participó esta temporada en cuatro partidos de Liga y todos ellos concluyeron con victoria del cuadro malaguista, que solo encajará un tanto con Kieszek bajo los palos.

Teniendo claro que el polaco se situaría bajo los palos en el caso de ausencia de Munir, la duda está en quién reemplezará a N’Diaye si se confirma su marcha. Boulahroud tiene todas las papeletas para ser titular. «El trabajo de todos los jugadores es muy bueno. Si empiezo a poner ejemplos seguro que me dejo a alguien. Estamos contentos por Boula y por todos. Es un caso de jugador al que le estamos pidiendo que aumente su rol porque creemos que tiene cualidades para ello», explicaba Víctor el sábado.

En el resto del equipo que se espera que ponga hay escaso margen a la equivocación. Salvo en el caso de los laterales. Cifu sufrió el pasado martes un golpe en una rodilla y ayer ni se entrenó. Si no juega, su puesto lo ocupará Iván. En la zurda, Juan Carlos ha regresado tras siete meses lesionado y se disputa la plaza con Ricca. El uruguayo, con perfil más defensivo, podría actuar en Riazor, y el español, más ofensivo, en La Rosaleda. Luis Hernández y Pau Torres en el medio de la defensa, con Keidy por delante, completarían el once con el que Víctor tratará de tomarse su revancha particular con el Dépor.

Regreso a Riazor

Porque el madrileño volverá a enfrentarse al club que le dio la oportunidad de estrenarse como primer entrenador, pero que también lo marcó en lo negativo tras destituirlo por verse superado por el vestuario cuando había logrado la permanencia y le quedaba un año de contrato.

Ni queda el consejo de administración, ni la dirección deportiva, ni el futbolista que más quebraderos de cabeza dio a Víctor durante su etapa deportivista. Pero en el corazón del getafense todavía queda clavada la espina de aquella eliminatoria de Copa con el Betis en la que Luisinho capitaneó la victoria frente a los suyos.

Tres años después, el que fuera centrocampista blanquiazul regresa a Riazor dirigiendo un Málaga al que en solo ocho semanas ha conseguido amoldar de tal manera que llega a A Coruña con el sello VSDA.

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