El día que Riazor jaleó al Extremadura

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

En 1997, los azulgranas se jugaron la permanencia con el Celta pendiente de una ayuda deportivista

21 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Hubo un día en el que Riazor se pobló de bufandas del Extremadura, también en manos de aficionados deportivistas. Una tarde en la que numerosos espectadores coruñeses traicionaron sus colores por animar a un modesto que se jugaba la vida contra el Dépor. Los entrañables Montoya, Pedro José, Cortés, Juanito o Ito formaban parte de aquel equipo admirado por toda España, que afrontaba su primer año en la élite tras ascender desde las catacumbas del balompié patrio. Aquel CF Extremadura, predecesor del actual Extremadura UD que hoy visita Riazor, descendió en A Coruña por culpa de un gol de Beguiristain, dando además la salvación al Celta. Fue un día en el que buena parte del deportivismo también se bañó en lágrimas azules y granas. Algunos, todavía guardan aquellas bufandas del rival, aún habiendo pasado 22 años.

Fue un día festivo que comenzó pronto por las calles de A Coruña, con los aficionados extremeños ganando por el estómago a los coruñeses (las bandejas de ibéricos volaban por los aledaños de Riazor) y gritando ya durante el partido «¡Dépor, Dépor!», buscando una complicidad que, al menos en la grada, sí encontraron.

Aquel Extremadura llegaba a la última jornada de la Liga 96-97 con opciones de permanencia. Después de ganar en el penúltimo acto al Celta (2-0), los de Almendralejo confiaban en sacar petróleo de A Coruña y salvarse, puesto que el Dépor ya no se jugaba nada y sus adversarios por eludir el puesto 19 tenían partidos complejos. Tras la jornada 41 (era una Liga de 22 equipos en la que descendían 4 y promocionaba el quinto por la cola), Logroñés, Hércules y Sevilla ya eran equipos de Segunda, mientras que aquel 22 de junio se jugarían acompañarles el Extremadura (44 puntos), Rayo Vallecano (45), Celta (46) y Oviedo (47). El Extremadura, en Riazor, el Celta en Balaídos frente al Real Madrid, el Rayo recibía al Barcelona y el Oviedo afrontaba el derbi con el Sporting. Es decir, el cuadro extremeño daba por seguro que un triunfo en Riazor le salvaba (el empate no le valía porque tenía el golaveraje).