El Dépor ya pierde distinto

Martí inyectó algo de brío, pero su propuesta solo dio para media hora de entusiasmo antes de caer


No es lo mismo perder que perder. El Deportivo, que apenas había tenido contacto con el verbo durante el primer tramo de temporada, está aprendiendo ahora a darle nuevos matices, enriqueciendo su conjugación. Hace una semana perdía en casa frente al Rayo Majadahonda desbordado por veloces transiciones a ras de césped que encontraron la complicidad de las deficiencias en el repliegue, multiplicando los duelos individuales en las inmediaciones de Dani Giménez. Este sábado perdió mucho más lejos de su área. José Luis Martí adelantó varios metros la última línea defensiva y redujo a la mitad el terreno de juego de El Sadar, pero el Osasuna no se dio por enterado y aprovechó todo ese césped sin dueño para volver a ganar. Trece veces seguidas en su estadio, dejando ya a trece puntos de distancia (con solo 24 en disputa) a un Dépor que puede acabar la jornada desalojado incluso de la zona de promoción.

Los rojillos demostraron una solvencia defensiva a prueba de errores individuales como los de Aridane y Rubén, mientras los blanquiazules sucumbían a los fallos en la toma de decisión de Duarte o las faltas inocentes de Marí. Rubén García se aprovechó de ambos para desmontar por su cuenta (y la de un fenomenal envío de Clerc) el breve espejismo visitante, construido por Quique en su retorno al campo que cambió por Riazor.

El delantero pucelano coronó a los diez minutos la fenomenal puesta en escena ideada por el noveno entrenador coruñés en cinco temporadas. La propuesta del recién llegado incluyó una vuelta a las esencias abrazando el producto local. Mosquera y Bergantiños compusieron el doble pivote, desplazando a Expósito a una posición marginal. Los dos primeros brillaron durante un buen rato, pero el catalán sufrió. Encerrado en la izquierda, acabó por inutilizar ese costado, castigado por el sol, mientras el balón transitaba por el carril de sombra que recorrían Bóveda y Pedro Sánchez, con poco acierto pero mucha voluntad.

Las cuestiones del gol quedaron para el retornado Quique, escoltado por otro futbolista de vuelta. Christian Santos regresó a una titularidad que apenas ha catado este curso y lo celebró inaugurando el vendaval. A los 15 segundos. El venezolano recibió un pase largo tras el saque de centro, controló de espaldas, se giró y chutó con violencia. Rubén sacó el cuero de la escuadra. Desde ahí al 0-1, todo lo puso el conjunto de Martí. La presión alta surtió efecto y el Osasuna sudó para sacar el balón. Bergantiños lideró las acometidas coruñesas, muy por delante del círculo central. Encorajinado, el capitán no solo robó, sino que distribuyó con inspiración y de sus botas partió el gol. Un balón filtrado entre las piernas de Aridane acabó en las de Quique, quien no se complicó para superar a Rubén. El duelo de ex tomaba color blanquiazul. Palideció pronto, eso sí.

Solo cuatro minutos por delante

Con el Dépor aún volcado intentando abrir brecha, Clerc detectó el lunar: entre los centrales visitantes no había uno tan veloz como Rubén García. Duarte se empeñó en probar esta teoría, en lugar de aguantar la línea, y el delantero rojillo aprovechó el balonazo de su socio para plantarse con ventaja frente a Dani Giménez. El meta, que no se adelantó como el resto del equipo y optó por cobijarse en palos, claudicó en el mano a mano. Cuatro minutos había durado el subidón.

El revés definitivo llegó quince más tarde, cuando Marí frenó en falta una combinación osasunista y el autor del 1-1 lanzó a la perfección el libre directo para hacer también el 1-2. En media hora se había esfumado la ilusión de asaltar El Sadar y el nuevo proyecto tomaba el camino del anterior, con imprecisiones que se multiplicaron tras el descanso hasta el punto de desperdiciar un regalo de amigo de Rubén. Los cambios no tuvieron ningún efecto revitalizador. Nahuel, Valle y Moreno solo contaron para el acta arbitral. Christian Santos tuvo el empate por dos veces, pero no hubo sorpresa: el Osasuna volvió a ganar en casa y el Deportivo, en barrena, descubrió una nueva forma de perder.

Decepcionante carta de presentación de Martí

Iván Antelo

Cambio de estilo y de jugadores, pero se mantienen las mismas sensaciones negativas que con Natxo

El dicho de que «a entrenador nuevo, victoria segura», es una auténtica falacia. De ello puede dar fe el Deportivo, que ha visto como por la guillotina de Tino han pasado ocho en apenas cinco años, y todo sigue igual.

En el caso de José Luis Martí, el debut no ha podido ser más desalentador. No por lo derrota, que al fin y al cabo caer en el campo del líder no debería ser ningún drama en circunstancias normales (estas no lo son, porque deja al Dépor a un paso de salir del play off). Sino por el hecho de que el equipo apenas ha mejorado las malas sensaciones con las que se cerró la etapa de Natxo González.

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