Natxo González se emociona en su despedida como entrenador del Deportivo

"Os quiero. He sido  entrenador de este gran club y pertenezco a una parte muy pequeñita de su historia", asegura


"Cuando me llamó el Deportivo, cogí las maletas con mi familila. Unas maletas llenas de ilusión hacia un proyecto y hacia un reto de riesgo. Pero era motivante. Era un paso en mi trayectoria. Y me emocionaba. Después de nueve meses, 204 sesiones de trabajo, 33 partidos de Liga... Estando siempre en posiciones de play-off, estoy aquí (...) Ahora me toca irme. Me veía con fuerzas, pero el club ha tomado esta decisión. Y en este momento solo puedo dar las gracias". Así, con los ojos vidriosos fruto de la emoción comenzaba esta mañana Natxo González su despedida del Deportivo.

Se va, del mismo modo que llegó,  y como a él asegura que le gusta "sin hacer mucho ruido". Antes de comparecer en la sala de prensa se despidió de los futbolistas que tuvo a sus órdenes desde el pasado verano y, a pesar del disgusto, sin perder el buen humor que tuvo desde que aterrizó en A Coruña. "Les he dicho a jugadores y a Carmelo que creo que se equivocan porque este año me tocaba ascender. Yo cada tres años pum pum, ascenso. Y así se lo he dicho. 'Lo siento porque habéis perdido una gran oportunidad"', que no quiere decir que no asciendan, pero mi bala la han perdido", bromeó.

Y así, con ese pequeño gesto de humor del norte se va tranquilo. "Incluso diría que contento con el aprendizaje que he hecho para el futuro. No me voy decepcionado ni frustrado. No me puedo reprochar que no haya conseguido un poco el objetivo que me marcaron. No he llegado al final. No sé qué hubiera pasado si hubiera llegado al final. Estamos, más bien están, a tiempo de todo todavía. El objetivo está ahí", subrayó.

Porque Natxo González se veía con fuerzas para ascender al equipo: "Si estoy fuera es por lo que ha transmitido el equipo en las últimas jornadas, tocando fondo el sábado.Pero me sentía con fuerza y capacidad para enderezarlo, porque en el fútbol, lo que hoy es negro, mañana es blanco. Pero se ha decidido que no y me voy bien, tranquilo con el trabajo. No me marcho decepcionado, aunque sí con toda la responsabilidad por los últimos resultados".

Tranquilo pero consciente de que hubo situaciones que él califica de "incontrolables" que le perjuficaron. Aunque no quiso profundizar: "Seguro que he tomado malas decisiones o decisiones equivocadas. También buenas, seguro. Es ley de vida. Soy humano. Me voy satisfecho con las decisiones que he podido tomar en lo controlable. Lo incontrolable es lo que no he podido hacer. Es la única cosilla que me queda ahí. Lo incontrolable podía haber hecho algo más… Y eso nos ha podido afectar". Sin embargo cree que no es momento de hablar de ese incontrolable. "Jamás he hecho caso a otras voces. Es de lo que más satisfecho me voy. Las decisiones es porque he creído. Siempre puedo pedir consejo a la gente que está a mi lado. No hay ninguna duda". Eso sí, dejó un pequeño mensaje de por qué no funcionó el rombo que tan bien le había hecho en el Reus y en el Zaragoza: "Para esa idea que yo tengo y que tenía, tienes que tener la materia prima y es verdad que hemos tenido muchas incidencias a nivel físico, sanciones, y sumas un poquito de aquí, otro de allá...¿En qué porcentaje? No lo sé".

Tras asegurar que "le he dicho a Carmelo que ha acertado plenamente con José Luis Martí, porque es un técnico muy bien preparado, buen tipo, y que aunque no tiene mucha experiencia, me gusta", se dirigió a la afición para agradecerles el apoyo, recordar que nunca quiso decir o hacer nada para que los hinchas se sintieran mal y salir en defensa de sus jugadores: "El otro día escuche algo de no manchar el escudo. Este grupo, si algo tiene es que lo respeta. Y quizá el peso de ese escudo y la responsabilidad pudo haber pasado factura en algún momento". Y señala el mes de marzo y la frustración por no lograr "hacer realidad el cuento de la lechera" el detonante de su despido.

"Os quiero. Aunque ha sido una estancia corta. Tampoco está mal… He sido entrenador de este gran club, el Dépor y pertenezco a una parte muy pequeñita de su historia…", sentenció acordándose de todos los empleados del club y su hinchada.

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