Duelo de herederos por el Pichichi

Quique y el exdeportivista Rubén Castro pugnan hoy por el trono que el punta del Extremadura Enric Gallego dejó vacante en enero cuando saltó a Primera


¿Quién desenfundará primero? Los dos principales pistoleros de Segunda se citan en Riazor para librar su particular duelo por el Pichichi. Quique y Rubén Castro llegan con el olfato a punto y el acierto afilado a un choque vital para el Dépor y el Las Palmas, que necesitan ahora más que nunca de sus pistoleros. El deportivista, autor de los dos goles del empate coruñés frente al Alcorcón, lleva tres en las siete jornadas de segunda vuelta y está a otros tres más de igualar su mejor cifra de acierto en la temporada 2016-17 con la camiseta del Almería. Castro, que también marcó para su equipo en la pasada jornada, la que acabó con el cambio en el banquillo grancanario, ha marcado dos en el tramo decisivo de una competición que para ambos jugadores ha sido una montaña rusa.

Los vaivenes de Quique le llevaron a coronar con nada menos que nueve goles las trece primeras jornadas, pero apenas marcar uno en las diez siguientes y festejar tres en las cinco últimas. Lo que se torna irrenunciable en el juego del delantero pucelano del Dépor, fichado a golpe de talonario por 1,7 millones de euros el pasado verano, son su sacrificio, polivalencia y adaptación de las misiones que le encomienda su entrenador.

El regreso de Rubén Castro a Las Palmas, donde había llegado a la élite de la mano de Fernando Vázquez, se convirtió en la guinda del proyecto isleño, donde comparte ataque con otros dos miuras como el argentino Araújo (con el que todo apunta a que hoy compartirá ataque) o el joven Rafa Mir, hoy baja por sanción. Los tres acabaron con 16 goles las 19 primeras jornadas, pero también desde el cambio de año las porterías rivales parecen más pequeñas. Siete goles en nueve jornadas y apenas dos de Castro y uno de Mir explican en buena medida por qué el Las Palmas apenas sueña ahora con nada más que recuperar el tiempo perdido para engancharse a la pelea por la promoción.

El dorsal siete grancanario ya levantó el Pichichi de Segunda en dos ocasiones: en la campaña 2003-04, con el Las Palmas camino de Segunda B y él a punto de recalar en el Dépor, y en la 2014-15, cuando anotó nada menos que 31 para llevar al Betis de Pepe Mel de vuelta a Primera. No era el primer éxito de la fructífera relación entre el técnico y delantero, que se habían conocido años antes en el Rayo Vallecano y ya habían protagonizado un ascenso anterior en el equipo sevillano.

Es más, el reencuentro entre Mel y Rubén Castro se ha asumido en Las Palmas como el último intento del club por reflotar el proyecto... a partir de los goles de su estrella. Con 37 años y hasta un efímero paso por la Liga china, pocos objetivos más le quedan al menudo atacante canario, que pasó sin pena ni gloria por el Deportivo, donde ni Irureta, ni Caparrós, ni Lotina lograron exprimir sus virtudes y olfato. Sí, en cambio, dio muestras de él en Riazor en un partido del 2012 en que el Betis de Mel y Castro se merendó por 2-3 al Dépor de Oltra con un doblete del delantero. Fue la única vez que el canario marcó a su exequipo, pues en sus otros siete enfrentamientos nunca logró la victoria ni le marcó otro gol.

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