Tras dos triunfos de postín a domicilio el Dépor volvió a tocar en la puerta de la victoria a domicilio en La Rosaleda, pero esta vez nadie abrió. El empate final no premió el control que ejerció en el tramo central de la segunda parte, al tiempo que castigó la eficacia que sí le había sonreído otra veces. Claro que las ocasiones erradas por el Málaga, especialmente al principio y al final del tramo decisivo, dan un aire de justicia a la igualdad sin goles final.

Lo cierto es que el Deportivo sigue sin perder en la segunda vuelta, cuando ha ganado tres veces y ha empatado otras tantas. En La Rosaleda tocó sumar un nuevo punto serio y merecido, el fruto cosechado por un equipo sin fisuras que a ratos hasta dominó el juego en uno de los campos de más enjundia de Segunda. Quizá unos y otros vuelvan a verse las caras la próxima temporada en la máxima categoría, pero por ahora el golaveraje particular entre ambos seguirá igualado. Tras una jornada en que solo el Osasuna ganó entre los cinco primeros, el Dépor seguirá a dos puntos del ascenso directo.

La primera parte se convirtió en un gran barullo en el centro del campo, donde la posesión, las pérdidas y las recuperaciones casi se repartieron a partes iguales. El Dépor dispuso del disparo entre palos más claro, uno lejano de Expósito que Munir detuvo rodilla en tierra, y hasta de la jugada de ataque mejor trenzada. A tres minutos del descanso, Expósito y Cartabia protagonizaron una llegada por la derecha con centro del argentino que Valle, quizá hasta sorprendido de rematar con tanta claridad, chutó fuera desde la frontal. Pero el Málaga se creyó perjudicado en la última acción de este período, en un centro desde la derecha que Pacheco empaló de volea contra David Simón, que llevaba el brazo pegado al cuerpo.

Los coruñeses se llevaron el susto del partido nada más regresar de los vestuarios. Marí, muy impreciso desde el principio, se equivocó en la salida del balón, y Dani Giménez se quitó de encima el balón como pudo, pero le quedó en el área a Blanco Leschuk, que con todo a favor se topó con el meta. La ocasión resultó tan clara, que el tembleque aún duró al Dépor unos minutos más en los que el Málaga le perdonó.

Con el equipo ya más tranquilo, Mosquera y Expósito tomaron el mando. Al filo de la hora de juego el coruñés filtró un pase entre líneas al exfabrilista, quien habilitó a la llegada de Borja Valle, que obligó a una buena parada a Munir. Y, aún poco después, otra vez Expósito, el más listo sobre el césped, dio ocasión a Cartabia, pero este chutó fuera.

Fueron los mejores minutos de los visitantes, que atravesaron el ecuador del período con un disparo de Quique, quien recogió un robo de Borja Valle para correr al área y chutar, y su ocasión más clara: hubiese resultado significativo que en un partido tan revuelto el gol llegase tras el rechace de un córner. La pelota le quedó que ni pintada a Borja Valle ante Munir, pero el berciano remató a romper y el meta del Málaga hizo un Dani Giménez para salvar a sus colores. El peligro cambió entonces de bando. Harper, que acababa de entrar, probó al portero deportivista, que se estiró para despejar. Tan apretados resultaron los minutos finales, con la pelota de área a área, que Natxo González hasta dio entrada a Somma para cerrar definitivamente el choque.

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Un Dépor serio empata en Málaga