Cuando tienes que ganar todos los domingos lo importante, aparte de la idea de juego, que el Dépor la tiene, es el talento. El talento defensivo y ofensivo marca las diferencias en partidos igualados y en ligas tan competitivas como esta. Expósito se ha convertido en el mejor referente del equipo, pero las bajas de Carlos Fernández y Vicente Gómez provocan que haya menos calidad para definir. No es una cuestión de los rivales, pues todos siguen saliendo muy defensivos a Riazor, también el Nàstic, pero las soluciones que el equipo ofrece, la circulación del balón, la presencia de futbolistas capaces de progresar y de romper líneas del rival, se ven mermadas por que el balón no va tan rápido, no desarmas a los contrarios como antes. Antes el Dépor apenas perdía la pelota y desgastaba más al rival. Ahora esa inseguridad juega en contra y hasta genera inseguridad.

Echo de menos a Vicente Gómez cuando ofrecía un buen rendimiento, pero sobre todo a Carlos por su calidad en los últimos 30 metros. Y no solo por lo que hacía él, sino por lo que generaba a su alrededor. Que se lo digan a Quique, que no sé si disponía de muchas más ocasiones que ahora, pero sí más claras, gracias a su movilidad y a la química que había entre ambos. Para Somma la papeleta de sustituir a Duarte era muy dura después de tanto tiempo sin jugar, porque la pareja que este forma con Marí está tan consolidada, que parece que llevan juntos toda la vida.

Hay que seguir confiando en el Deportivo y creyendo que en Málaga se puede seguir la racha y ganar. No porque este sea un rival directo, sino porque los empates están permitiendo que muchos equipos se sumen a la misma pelea y todo se abra más. Temo que demasiados se involucren en la lucha por el ascenso directo y todo se revuelva demasiado. Llegan jornadas muy importantes. 

 

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La obligación de ganar todos los domingos