Expósito, con un cuerpo de ventaja

El centrocampista catalán multiplica su impacto en el equipo, desequilibra y crece en presencia ofensiva


A Coruña

Lo más cerca que ha estado el nuevo Fabril de Segunda fue una prórroga contra el Extremadura forzada por Edu Expósito con un fenomenal zapatazo desde la frontal. De allí partió también el primer gol del catalán con el Dépor. Empleó la derecha para alcanzar la red del conjunto de Almendralejo, y la izquierda al abrir la cuenta frente al Numancia en Riazor. Esta condición de ambidiestro en el golpeo le dio otra alegría el sábado, cuando venció con un zurdazo ajustado al palo la resistencia de Bernabé.

De entre el tumulto de compañeros que participaron en la felicitación llegó un mensaje de reconocimiento a la excepcional lectura del encuentro del 21 blanquiazul. «Es lo que había hablado con Didi en el descanso, que el partido estaba para nosotros, para llegar de segunda línea. Y cuando he marcado ha venido y me ha dicho que ahí estaba», desveló en zona mixta el autor del 1-0.

Salvar la muralla tarraconense no exigió un ensayo lejano sino un baile a pocos metros de la línea de gol. «Hago una diagonal. David me ve muy bien y yo veo que el central no viene a por mí. Hago el recorte y ahí ya tengo opción de tiro». Así describió el protagonista la acción previa al disparo, que incluyó una finta para deshacerse de Villanueva y lanzar sin oposición. Otra muestra del manejo del cuerpo que coloca habitualmente en ventaja al centrocampista blanquiazul.

La baja de Vicente ha rebajado el talento en el trivote, obligando a Didier Moreno a cumplir una función para la que le declaró incapacitado su entrenador. «Nosotros entendíamos que era un jugador de un perfil distinto, más llegador, más de ida y vuelta. Y el tiempo nos ha ido diciendo que no. Es un futbolista para jugar en la zona de Álex, en un rol más posicional», admitió el míster esta semana en una entrevista en El Desmarque.

Las dificultades de Didier

Sin más alternativa que la reubicación de Caballo, el colombiano ejerció de interior y dio la razón a su técnico. Contó esta vez con la complicidad de Riazor, que incluso lo despidió con aplausos, pero no pudo evitar que el murmullo acompañara sus acciones con la pelota, en las que lastró a Saúl y Valle hasta forzar una permuta de puestos tras el descanso.

Al 21 le dio igual la reubicación. Siguió empeñado en acaparar la pelota y fue quien más entró en juego después del trío Bergantiños-Somma-Marí, a quienes el Nástic permitió tocar en libertad. Alcanzó el 80% de acierto en el envío y no escondió el pie. Solo David Simón participó en más duelos por balones divididos. El catalán se llevó la mitad. Suple su talla convencional con la inteligencia precisa para interponer el cuerpo y orientarlo hacia el lado correcto. La misma que tantas ventajas dio a Lucas Pérez de cara al gol. Ahora, con los delanteros secos, Expósito multiplica su rol.

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