Luisito: «No sé de dónde sale esa tontería de que yo no pueda entrenar a un filial»

El entrenador del filial deportivista promete ayudar a los jugadores que «defiendan a muerte el escudo»


Con una vida ligada al balón, Luisito es un entrenador que aún se siente futbolista. Tal vez por eso se refiera a su plantilla como «los niños». A sus 52 años, afronta un reto que tardó en llegarle. Lo que para algunos sería una patata caliente, él lo agarra con fuerza. Le echa el diente. El entrenador del Fabril saborea el momento.

-Hay quien dice que se hace raro verle con el chándal del Dépor.

-Para mí no. Era la ilusión más grande que tenía, el entrenar a un filial. No sé por qué a la gente se le hace raro, no creo que con 52 años esté caduco para entrenar a un filial. Este año tuve ofertas por muchísimo dinero y las rechacé. Yo no percibo esa sensación, pero si tú me lo dices, te creo.

-La sensación mayoritaria es de aceptación, es cierto.

-Es que yo estoy encantado de la vida. No creo que a mucha gente la reciban en Coruña como me recibieron a mí. Le estoy eternamente agradecido a la afición por los aplausos ante el Burgos. No sé de dónde sale esa tontería de que yo no pueda entrenar a un filial. Aunque sé más o menos por dónde van los tiros.

-¿Por dónde van los tiros?

-Piensan que Luisito tiene un carácter muy fuerte, y que los entrenadores con un carácter fuerte no pueden entrenar a un filial. Carmelo y yo tenemos una idea muy clara de lo que es la formación y de lo que es un filial. Coincidimos los dos al cien por cien.

-¿Y cuál es esa idea?

-Que cuando salten del filial, los chavales salgan con un buen nivel de conocimientos tácticos y mentales. Que el entrenador del primer equipo no se lleve sorpresas desagradables. La formación, hasta división de honor, está muy bien, pero a partir de ahí también se debe competir. Saber cuando soltar una marca, cómo orientarse, cuando hacer una cobertura, cuando una permuta, cuando replegar... Es lo más importante para el entrenador del primer equipo.

-Hay una revolución en la cantera, Carmelo del Pozo dirige ahora el Fabril. ¿Se están notando cosas dentro del club?

-Carmelo a mí me llamo y estoy encantado de la vida. Me conocía de hace muchísimo tiempo y a partir de ahí no soy yo el más indicado para hablar. Yo solo hablo del Fabril y soy el encargado de sacarle el mayor rendimiento. Que los niños se diviertan, que los niños sepan jugar al fútbol, pero al fútbol de verdad. Creo que los niños tienen muy buena predisposición y el nivel que se dio el otro día contra el Burgos es el Fabril que yo quiero. Y aún hay margen de mejora.

-También dijo Carmelo del Pozo en su presentación que se conocen de hace mucho, ¿de hace cuánto?

-Nos hemos enfrentado antes. Él ya sabía como era yo como entrenador y tiene demasiados informes de cómo soy como persona. El Luisito persona es una cosa y el entrenador otra. Carmelo me conoce perfectamente, pero hay mucha gente que me juzga sin verme trabajar. Los éxitos no se consiguen solo con tener ritmo e intensidad. Se consiguen con muchísimo trabajo.

-Dice que hay criticas que te molestan y que te hacen gracia, pero supongo que está con ánimo…

-No te hablo de ahora. Yo en Coruña no percibo críticas, todo lo contrario. Soy una persona que se mantiene al margen. Pero sí que reconozco que me duele que haya gente que sin conocerme, opiné de mí. Eso sí que me duele. Porque para opinar de una persona hay que conocerla. Y no es lo mismo ver a una persona en la televisión que después verla trabajar.

-Cómo fue la negociación de su fichaje

-Evidentemente fue rápido. Me llamó Carmelo y las cosas se precipitaron. Tuve que tomar una decisión y la acepté. Y ya está. El reto es difícil pero como yo soy una persona que tiene muchísima ilusión en la vida y que solo le tengo miedo a la muerte, pues cogí las riendas. Sé que es dificilísimo, pero en la vida no hay nada imposible.

-¿Cómo valora esta oportunidad en su carrera?

-La valoro porque tenía muchas ganas de entrenar a un filial y a chavales con ilusión. Y sobre todo con ganas de aprender. Tenía muchas ganas de estar con chavales que tuviesen ganas de aprender. Estoy convencido de que van a aprender. Que el fútbol no es solo correr, si no serían atletas. Evidentemente estás en un filial que tiene una trascendencia terrible porque no estamos hablando de cualquier equipo. Estamos hablando de uno de los equipos con más relevancia a nivel español y a nivel europeo. Que nadie se olvide que el Deportivo compitió con los mejores equipos en Champions, que ahora por circunstancias está en Segunda, pero estamos hablando de una institución enorme. Para mí es un orgullo enorme. Aunque mañana me echen, yo le estoy eternamente agradecido a Tino, al consejo y sobre todo a Carmelo que es el que me trajo.

-Destacaba en su presentación que aquí los futbolistas tienen de todo. Y se refería a cosas tan básicas como «balones, petos, picas»...

-Yo sé lo que es estar a 44 grados en Ourense entrenando sin prácticamente agua para beber, en un equipo que ni siquiera tenía directiva. Y logramos competir. Aquí tienen todo. Eso hay que valorarlo. Siempre les digo a los niños que de un filial tienen que echarte, no te puedes ir tú. Están a un paso del fútbol de más alto nivel. Si yo tengo ilusión, imagínese la que tienen que tener ellos.

-¿Y lo valoran?

- Llevo muy poco tiempo pero espero que lo valoren. No son tontos, tienen que valorar la oportunidad. Muchos niños pagarían por estar en el Fabril.

-¿Qué Fabril se ha encontrado?

-Había visto mucho al equipo. De lo que más contento estoy es de la predisposición al trabajo. Evidentemente, cuando los conoces, es cuando estás dentro del vestuario y cuando entrenas con ellos. Muchos de ellos no me sorprendieron porque sabía de su potencial. Otros sí. Estoy encantado. Ellos saben que yo miro solo el rendimiento. No miro el nombre, ni el DNI. Me da exactamente igual. Conmigo juega el que se lo merece.

-Algún problema disciplinario ha habido esta temporada...

-Todo lo que pasó hasta la fecha no me puedo meter ni soy quien de meterme. Yo les voy a apoyar a muerte, pero ellos tienen que defender a muerte el escudo. Conmigo no ha habido problemas, todo lo contrario.

-¿Qué les comentó en esa primera charla en el vestuario?

-Me disculparás, son cosas privadas

-Pero yo tengo que preguntarle.

-Claro. Pero nunca fue mi estilo. Para mí el vestuario es sagrado. Si algo me repugna son los jugadores que sacan los trapos sucios fuera. Yo eso no lo hago.

-Si tuviese que apostar, ¿lo haría por la permanencia del Deportivo?

-Yo apuesto por el trabajo.

-En cualquier caso, primer partido y primera victoria…

-Sí. Estoy súper contento. El equipo hizo cosas que entrenamos. Otras menos. A nivel táctico hubo momentos en los que estuvimos muy bien. Momentos que tuvimos el balón cuando había que tenerlo. Cuando tuvimos que contraatacar, contraatacamos. Hay cosas que mejorar, pero si digo que no estoy contento miento.

-Hablaba del recibimiento que le dio la afición...

-Me quedé sorprendido. Percibía que podía ser por cómo me recibirían por como me trataban cuando iba con la tele a Abegondo, pero que me recibieran como me recibieron, para mí es un orgullo y le estoy eternamente agradecido a la gente del Deportivo y a su afición.

-A través de las redes sociales ya se intuía que el recibimiento iba a ser bueno, pero claro, como usted no tiene...

-No, no tengo redes sociales. Ni Twitter, ni Facebook, ni nada de eso. Yo siempre digo que si estás metido en eso… te viene de rebote. Bastante tengo con concentrarme en mi trabajo todos los días

Y viene el Salamanca, otro equipo en apuros.

-Es un equipo con un potencial tremendo porque está diseñado para pelear con los mejores. Tenemos que rozar la perfección. Si lo hacemos, tendremos opciones.

-¿Qué cosas no va a permitir Luisito?

-Yo soy un tipo muy recto, pero también soy un tío que tiene mano izquierda. La gente está muy confundida conmigo. Lo mío no es solo apretar. Sé muy bien cuando apretar y cuando aflojar. Ellos saben perfectamente donde está el límite, pero no puedes andar constantemente a palos con los niños. Es como la vida misma. Evidentemente hay que buscar un equilibrio.

-Si logra salvar al equipo, ¿cree que continuará?

-No pienso en eso. Si el Dépor está contento y yo también, se solucionarán las cosas. Pero es lo que menos me importa. Salvar al Dépor no digo que sea imposible, pero es dificilísimo. Creo que mi trabajo no se va a valorar por eso. Pero es que ni me preocupa. Pude haber firmado por otros equipos con aspiraciones de muy muy arriba, las rechacé y acepté esta. Para que vea lo raro que soy.

-Tito Ramallo no dio con la tecla del equipo y ahora forma parte del club, ¿ha hablado con él?

-No. No hablé nada con Tito. No me vino a saludar ni tiene por qué. Algún día me lo encontraré. Máximo respeto para él y Pellicer, les deseo la mayor suerte del mundo y nada más.

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