Bicho arranca y despega

El canterano afronta sus seis últimos meses de contrato como una prueba para olvidar las lesiones y salvar al filial


A Coruña

La carrera de Bicho solo ha conocido los extremos. Canterano de postín, récord de goles en las categorías inferiores, hasta Fernando Vázquez echó mano de su zurda de oro para vestirle con 17 años la camiseta del primer equipo, con el Dépor también en Segunda. Fueron meses de vino y rosas, cuando hasta el Barcelona le tendió un puente de plata hacia La Masía. Pero luego llegaron la hiel de las pocas oportunidades, el oscuro regreso a A Coruña y la cadena de lesiones hasta devolverlo al desván, como un juguete roto olvidado por el fútbol. «De palos ya está, este 2019 empezó bastante bien con la vuelta después de la lesiones y va a ser de olvidar las lesiones, porque estos dos años estuve más de la mitad de tiempo parado, para arrancar y despegar», afirmó Javier Fernández Abruñedo, Bicho, ahora a los 22 convertido en un refuerzo más del Fabril en este mercado de invierno.

El pasado sábado jugó sus primeros minutos de la temporada con el filial. «Me sentí mal por el resultado [el Fabril perdió], pero fue una felicidad enorme volver a jugar. Pensé que me iba a encontrar peor después de tanto tiempo, porque en los dos últimos años he estado más tiempo lesionado que otra cosa, pero me encontré bastante bien», dijo. Su último partido oficial hasta ahora correspondía al último de la pasada promoción contra el Extremadura. Luego, en pretemporada, se lesionó en un amistoso del primer equipo contra el Fabril. Primero en el recto, luego en el pubis. «Sentía mucho dolor, no podía golpear la pelota. Incluso en la vida cotidiana: al levantarme de la cama, al toser... Llegué a odiar el fútbol en parte, porque no arrancaba y solo me estaba haciendo amargar. Pensaba en tirar la toalla, pero es que el fútbol es lo que más me gusta. Estoy trabajando en lo que me apasiona», insiste el jugador, que cree que ahora, cuando le quedan solo seis meses de contrato con el Deportivo, ha cambiado su suerte y, de paso, la del filial.

«Llego al Fabril con muchísima hambre y ganas de ayudar. Creo que el equipo necesita mentalidad positiva para revertir la situación y yo la verdad es que estoy convencido de que estos seis meses van a ser la leche: el primer equipo va a subir seguro y el Fabril se va a mantener conmigo jugando, que es lo que llevo deseando todos estos meses», afirma decidido. La receta de la remontada fabrilista pasa, en su opinión, por «coger una racha de dos victorias seguidas» ya desde este domingo (16.00 horas), cuando visitará a un Celta B también en apuros. «Tenemos delante de nosotros una prueba muy grande. Estos momentos nos van a hacer madurar a todos para en un futuro saber si estamos hechos para llegar al fútbol profesional», subrayó.

Bicho, al que Manuel Pablo llama abuelo prematuro por todo lo que ha vivido ya en el fútbol, señala que ahora es más tranquilo: «Estoy más seguro en mí mismo, sé que muchas veces debo evadirme de lo que pasa y centrarme en mí, saber qué me refuerza y qué me debilita», subraya, antes de añadir: «Mi sueño desde niño es trabajar en esto. Tengo mucha confianza en mí y estoy convencido de que mi carrera va a ser larga».

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