Imitar al Superdépor en el Carranza

El Dépor regresa a Cádiz, donde solo ha ganado una vez en toda su historia


Hay estadios y desplazamientos que parecen malditos. Así ha entendido el Deportivo históricamente sus partidos en Cádiz, donde será por el largo viaje, el habitual cambio de meteorología o la ruidosa afición local, pero acostumbra a pinchar. En la docena de antecedentes al partido de este sábado (20.45 horas, Partidazo) en el estadio Carranza, los coruñeses perdieron nada menos que diez. Entre estos resultaron especialmente desgraciados los de Segunda División, donde siempre ganaron los locales. La última vez que se vieron las caras en la categoría de plata ocurrió en noviembre de 1984, cuando aquel Cádiz de Mágico González y compañía acribilló al Dépor de Ballesta, José Luis, Agulló y Brizzola por 7-2.

La suerte cambió en los Cádiz-Dépor más cercanos, ya en Primera. Solo el Superdépor fue capaz de espantar con un contundente 0-3 en enero de 1993 aquella pesadilla de repetidos resbalones blanquiazules. Dos goles de Bebeto (el primero de genial asistencia en vaselina sobre la defensa de Aldana y el segundo a pase de Claudio) y uno de Fran (tras una preciosa pared en el centro del campo y escaparse solo hacia el portero) consumaron una exhibición de fútbol que aún recuerdan los históricos de la Tacita de Plata y contribuyó a agrandar la leyenda de un inolvidable equipo entrenado por Arsenio. En aquel Cádiz militaba un joven Kiko, que entonces contaba con 21 años. «El campo estaba seco, pero recuerdo la sensación de que daba gusto jugar allí, creo que porque jugamos un partidazo y la gente hasta nos aplaudió al final», recuerda Fran.

 

El precedente más cercano al choque actual data de abril del 2006 y acabó 1-1 en una tortura de partido por la amargura del resultado final y los daños colaterales que provocó. Y eso que todo había comenzado bien. A los ocho minutos, Iago Iglesias adelantó a los blanquiazules tras una acción de estrategia en la que el canterano cruzó el balón con un toque raso al segundo palo. Pero todo se estropeó luego, hasta llegar a un lastimoso empate con un lesionado y dos expulsados blanquiazules.

Héctor tuvo que pedir el cambio y fue sustituido por Manuel Pablo, que acabó viendo la roja en la jugada del empate, una polémica cesión en la que fallaron todos: el propio lateral al controlar mal, Molina por coger el balón y el árbitro, pues entendió voluntariedad en la acción del lateral. Poco antes De Guzmán ya había sido expulsado en un campo visiblemente achicado en las medidas y encharcado por la lluvia. La grada festejó el punto como si fuese de oro, pero el Cádiz acabó bajando a Segunda, allí donde al Dépor no le ha dado tregua.

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