Sufrimiento controlado en el área chica

Pese a conceder repetidas ocasiones con su estrategia, el Dépor solo ha recibido un gol a balón parado


Esta es una historia basada en hechos reales que duran cinco segundos. En ella caben pasado, presente y futuro. Tiene como protagonistas a Iza Carcelén y a López Garai, y una preocupante moraleja. Cuando todo sucedió, el entrenador del Numancia, próximo rival del Deportivo, dirigía al Reus. Acababa de llegar al banquillo después de jugar a las órdenes de Natxo González en el conjunto catalán. Del actual míster blanquiazul extrajo lecciones como la que invita a defender las faltas lejanas sin salir del área. Principios de octubre, jornada 8. Tiempo suficiente para que el laboratorio de Rubén de la Barrera detectase que el cambio de entrenador no había traído un cambio de estrategia. Infracción a más de treinta metros de la meta defendida por Edgar Badía. Tres atacantes (Mario Ortiz, Manu e Iza) esperan el saque de Emi escalonados hacia la frontal, dos defensores (Luis Gustavo y Querol) miran de lejos. El resto de futbolistas se atrinchera en el área. Emi toca el balón, Iza lo deja correr. Un segundo, dos, tres... Veinte metros. Dispara. Un segundo, dos... Gol.

Iza disfrutó sus cinco segundos, que fueron un punto. Difíciles de olvidar. Imposible no querer repetirlos en cuanto hubiera ocasión. Como el domingo a las 12, cuando el Deportivo visitó el Cerro del Espino, donde el ex de la Cultu juega ahora de local. Agarrón de amarilla para Somma, libre directo a 40 metros del área. Carles Gil, habitual jugador adelantado blanquiazul en las faltas frontales se acaba de retirar cojeando. Balón que rueda, Expósito frenado en la medialuna por una pantalla de esas que el árbitro nunca ve, un segundo, dos, tres... Iza dispara. El balón se aleja de la portería. Un segundo, dos... Aitor Ruibal mete el pie y el cuero se va al lateral de la red cuando se cantaba el gol.

«La han hecho muy bien. Con un jugador menos y defendiendo así te limita. Lo han hecho muy bien, una jugada muy buena». Elogios repetidos de Dani Giménez en zona mixta para la acción más peligrosa del Rayo en el primer tiempo.

La del segundo llegó también a pelota parada. Saque de esquina (uno de los nueve para los de casa), pase corto y a jugar aprovechando que las vigilancias en línea de meta rompen cualquier posición ilegal. Bola para Iza, centro medido al área y prolongación hacia la escuadra de Galán. Por centímetros. «Nos buscan las cosquillas, pero no nos las acaban de encontrar», apuntaría más tarde Natxo González. «Nos las encontrarán, por supuesto, pero cualquier día nos da por defender más arriba. Es lo bonito de la estrategia, que cualquier día podemos defender diez metros fuera del área», reflexionaba el técnico, que tiene convencido a todo el plantel.

La plantilla no tiene dudas

«Son cosas a añadir en el trabajo diario. Aprendemos a contrarrestar sus variantes en el ataque. Al final dependemos mucho de la seguridad de la línea, de estar bien centrados. Nos vamos con portería a cero. A lo mejor es una manera de defender un poco extraña, pero al final somos de los equipos menos goleados». Y en esa última frase, Dani Giménez se cargó de razón.

No hay quien encaje menos que el Deportivo en acciones de estrategia. Solo un tanto recibido, en el único error del portero esta temporada. Salió mal el meta en Tenerife y Jorge Sáenz cabeceó a la red en el minuto 94 para el empate local.

El domingo estuvo cerca de repetirse la acción. Esta vez, en el minuto 92 y con 0-0 en el marcador tras varias ocasiones claras a balón parado en las que el Rayo buscó siempre la frontal, dejando descolgados a futbolistas con buen disparo para aprovechar rechaces a los que el Dépor nunca llegó primero. La última del partido, para Iza. Barrera de un hombre (Carles Gil) y nuevo disparo prolongado por Galán. Bajo palos, cabeza salvadora de Marí. Sin cosquillas otra vez.

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