Un guardameta que suma puntos

Tres paradones de Dani Giménez dieron al Dépor el sexto empate fuera en nueve partidos

Dani Giménez dejó su portería imbatida por quinta vez en las últimas ocho jornadas
Dani Giménez dejó su portería imbatida por quinta vez en las últimas ocho jornadas

Redacción

Tres lances retrataron a Dani Giménez en Majadahonda, donde el portero sumó un nuevo empate del Deportivo a domicilio, el sexto en nueve partidos lejos de Riazor: sus reflejos al cabezazo de Toni Martínez en el último suspiro de la primera parte, el despeje a mano cambiada a disparo de Aitor García desde la frontal a la hora de juego y la estirada al final de un bosque de piernas tras otro misil más del mismo extremo local en un saque de córner. Esa solvencia bajo palos, su capacidad para sostener al equipo desde una sensación de invulnerabilidad, guio al equipo de Natxo González especialmente en una segunda parte de área a área, casi sin respiro para ninguno de los dos guardametas, los mejores de un partido desatado.

Ni Dani Giménez ni Basilio se revelaban nuevos en este protagonismo. Al meta del Majadahonda, debutante él y su equipo en Segunda, apenas le habían marcado once goles hasta este domingo, solo uno más que al deportivista. Este añadió en el Cerro del Espino una nueva muesca a esa lustrosa hoja de servicios con que está pasando página al año para olvidar que acababa de sufrirse en el puesto de guardián de Riazor y a su propia experiencia, casi inédito como llegaba después de cuatro últimas temporadas de suplente. «Yo he parado dos o tres buenas y Basilio igual. Sé que a la gente le gustan los goles, pero a mí me gusta que los porteros paremos», opinó con retranca tras el partido.

He aquí sus mejores actuaciones, esas que están fraguando un Dépor de ascenso directo: se ganó la matrícula de honor contra el Málaga, cuando salvó el empate frente a Harper; respondió inmenso contra el Córdoba, que lo derribó al final, pero no en el cabezazo de Muñoz ni en el disparo de Javi Lara (otra parada a mano cambiado, marca de la casa); fue sobresaliente el paradón ante Ortiz en la recta final contra el Reus; y solo se puede elogiar como espectacular su respuesta al cabezazo hacia propia meta en la recta final contra el Osasuna. «Es un chico muy majo, buen tío, buen compañero y además es portero y está para parar», bromeó este domingo Natxo González. «Los porteros te dan puntos y cuando se le necesita él está», dijo ya el entrenador en tono más serio.

Claro que a Dani Giménez le han marcado, y hubo aquel borrón de Tenerife en el segundo palo, pero cómo gana en confianza este Deportivo que sabe que para batir su portería el adversario está obligado a marcar el golazo de la jornada. En este Dépor de velocidad de crucero el meta, de 35 años, se convierte en el primer impulso. Cinco porterías a cero en las ocho últimas jornadas se convierten en un buen puñado de puntos hacia el objetivo del retorno a Primera. «Estoy contento, creo que hemos mejorado las últimas visitas», afirmó al final del partido el gallego, mientras sueña con el tercer ascenso de su carrera, en el que todo apunta a que tendrán que abrir la puerta grande para mayor gloria de un portero con mayúsculas.

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