Borja Valle, entre el amor y el descarte

Borja Valle pasa en tres meses de renovar por el cariño que le demostró el Deportivo, a quedarse fuera de los convocados para jugar contra el Osasuna


La montaña rusa del fútbol ha devuelto a Borja Valle a donde solía en el Deportivo: la grada. Tras un verano en el que solo al final el club le convenció de la importancia capital que tendría en el nuevo proyecto, la convocatoria del choque de esta tarde lo devuelve al denostado elenco de los no convocados por decisión técnica, allí donde tantas jornadas se ha pasado desde que llegó hace dos años a A Coruña. «Ya estaba disponible, pero he considerado que no debía de entrar, no por nada en especial, sino porque lleva un mes sin competir y entiendo que ahora mismo hay otros compañeros por delante», explicó ayer Natxo González mientras hacía referencia a la sanción de cuatro partidos de suspensión que el delantero acaba de cumplir debido a aquella polémica expulsión en Córdoba.

El caso es que solo tres meses después aquellas promesas de amor le han convertido en el cuarto delantero de la plantilla, por detrás de Quique y Carlos Fernández, la pareja más letal de la Liga que esta tarde volverá al once, y de Santos, titular el pasado lunes en Almería aunque hoy comenzaría en el banquillo. Mala señal para Valle que su entrenador lo descarte justo en el primer momento de la temporada en que dispone de todo el arsenal de ataque para elegir.

Estilo de juego

Al atacante no le ha valido ni esa polivalencia que le permite jugar tanto de referencia en el área como pegado a la banda, ni tampoco las dudas que Natxo González alberga sobre qué Deportivo se verá esta vez como local, si el que había encerrado a sus adversarios en el área, o el que acribilló al contragolpe al Oviedo durante la última visita antes de la de hoy. «Irá un poco en función del rival, si hace una presión más alta o se repliega un poco más. Si tiene un repliegue bajo, tendremos que tener más presencia con balón, y si ellos nos presionan muy arriba, tendremos que correr más. Son un poquito los motivos para que un partido se desarrolle de una manera o de otra. Creo que estamos preparados para cualquiera de las dos circunstancias, pero eso va en función de qué es lo que nos proponga el rival», afirmó el entrenador vasco.

El encuentro tendrá picante para el técnico, pues desea revancha por parte del entrenador rival, Jagoba Arrasate, de la eliminación que este le infligió en la última promoción, cuando el deportivista dirigía al Zaragoza y el ahora en el Osasuna, al Numancia. «Hay un poquito de rencor, pero como es buen amigo tampoco vamos a excedernos demasiado», bromeó Natxo.

Riazor espera al mejor Mosquera

Pedro Barreiros

El coruñés jugará de inicio por la lesión de Bergantiños en un estadio que o lo adora o lo mira con sospecha

Suena el despertador para el mejor Pedro Mosquera, llamado a dar un paso al frente en esta temporada. Amparado en el plano colectivo por un primer cuarto de temporada de buenas sensaciones, muchos puntos y expectativas ilusionantes, este sábado el dorsal cinco tiene la oportunidad de encaramarse también a la ola buena. La lesión de Bergantiños, con molestias en la espalda y que ni siquiera figura en la convocatoria, reabre la puerta a un jugador que lleva demasiado bajo sospecha.

Hace tiempo que el Dépor y Riazor se preguntan quién es realmente Mosquera. ¿Aquel mediocentro de fina zurda que nada más retornar a A Coruña era tan capaz de marcar el ritmo del partido como de ejercer de rompeolas frente al ataque rival; o este que se entrena a diario como un león, pero el fin de semana juega manso, como si le pesase la responsabilidad de volver a ser el que parecía que era?

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