A veces hay que cambiar de partitura


Fue uno de los partidos más complicados para el Deportivo. Y no estuvo bien con el balón, producto del trabajo de presión adelantada del Almería y de sus propios errores para tratar de ir sobrepasando líneas del rival. No ha podido hacerlo en ningún momento. Era todo barullo y balones disputados, pero los contrarios los ganaban siempre. Su trabajo en bandas, con dobles parejas, les bastó para ponerse por delante con un gol que parecía definitivo. Pero de la nada Fede Cartabia se sacó un tiro que contó con la colaboración de la mano blanda del portero para que el Deportivo sumase un punto que no se esperaba.

Creo que se esperaba un Almería replegado, pero se encontró un adversario muy presionante. Juan Carlos vigiló a los centrales, los interiores a los laterales del Dépor, y los laterales locales se emparejaban con Expósito y Vicente. Prácticamente era un uno contra uno en todo el campo que el Dépor nunca supo resolver. Era un partido para acabar teniendo que jugar en largo, pero el equipo no parece acostumbrado a jugar así. Solo lo vimos en la última jugada, el balón peinado de Santos que Quique casi aprovechó. Lo que más me inquietó fue que el Deportivo comenzó con un dibujo innegociable y acabó con el mismo, aunque el rival fuese superior. A veces hay que cambiar la partitura, porque si no fuese por una acción individual, anoche no hubiese empatado.

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A veces hay que cambiar de partitura