Toché: «Ojalá Riazor me reciba como me despidió»

Disfrutó del último ascenso: «Para los jugadores de mi nivel es lo más bonito que podemos lograr»

Toché en El Requexón
Toché en El Requexón Real Oviedo

A la charla con Toché le sale un añadido media hora después. «Olvidé comentar que mi niña nació en A Coruña. Gallega para siempre». Su niña, Marta, es parte de lo que une a José Verdú (Santomera, 1983) con la ciudad a la que volverá este sábado convertido en referente del próximo rival del Dépor.

-Llega justo. Recién salido de una lesión.

-Sí. Tuve una rotura en el sóleo que parecía poco, pero al intentar volver recaí. La pasada jornada ya pude entrar en la convocatoria y tener minutos así que ahora estoy a tope para A Coruña.

-Con las ganas que tenía de Riazor.

-Es la primera vez que voy desde que salí del Dépor y para mí el partido es súperespecial, de esos marcados en la agenda. Le tengo muchísimo cariño a toda la gente de allá, a la ciudad, al equipo, fueron dos años buenísimos.

-De buena relación con la grada. ¿Qué espera si llega a saltar al campo?

-Ojalá Riazor me reciba como me despidió. Cuando uno vuelve a la que ha sido su casa y le reciben bien se siente orgulloso de haber dejado una huella aunque sea pequeña. Me hace especial ilusión. Luego intentaré hacer mi trabajo, le debo mucho a la afición del Dépor, pero esta vez intentaré ponérselo difícil.

-Su paso por el Dépor es de ascenso complicadísimo y permanencia más difícil todavía.

-Cuando llegué la situación era delicada y a los jugadores se nos pedía ascender para que la supervivencia del club resultara más fácil. Teníamos un plantillón, en cualquier puesto había un gran jugador, y vivimos un año buenísimo culminado con el ascenso. El segundo año nos pidieron la permanencia y fue más duro, sufríamos cada domingo para sacar los puntos, pero lo conseguimos y me fui muy satisfecho.

-Más de quince años de fútbol profesional y ese ascenso dentro de los grandes momentos.

- Los ascensos siempre se te quedan marcados y encima fue el de un grupo en el que éramos todos amigos. Vivimos lo bonito del fútbol. Para los jugadores de mi nivel, los que no jugamos en esos equipos que ganan títulos, es lo más bonito que podemos lograr. Cuando me retire será una de las grandes sensaciones de mi carrera.

-El de un equipo de circunstancias repleto de gente de la casa.

-Sí que había muchos jugadores de la casa, y a veces eso también es importante, contar con jugadores que te transmitan esa importancia, lo que significa el club para la ciudad. De esos nosotros íbamos bien servidos. Jugadores que llevaban el escudo dentro y que enseguida te lo transmitían y te hacían sentir en casa. Eso se reflejaba en el campo.

-Y cumplido el sueño de Primera, ¿echó de menos contar más?

-Jugué 25 partidos, cada vez que los entrenadores quisieron ponerme. Había un objetivo y se consiguió, y yo intenté dar siempre el cien por cien. No me reprocho nada de aquel año. Para la temporada siguiente se optó por otros y yo me despedí con mucha tristeza porque estaba muy a gusto en A Coruña.

-¿Fue justo ese adiós forzado?

-Lo justo e injusto en el fútbol es subjetivo. Los jugadores siempre nos creemos mejores de lo que somos. Yo acepté que no iba a seguir, que había que dar paso a otra gente, y punto. Ni el más mínimo rencor, porque me trataron de maravilla. Una cosa es que yo quisiera seguir en el que ha sido uno de los grandes clubes de mi carrera y otra que no lo entendiese. Me vine a Oviedo y aquí estoy, encantado. El fútbol te pone donde te mereces.

-De ídolo en Oviedo a los 35.

-Aquí siempre me han tratado genial, y además deportivamente me ha ido muy bien, con muchos goles y la confianza de casi todos los entrenadores. Me siento respaldado por todo el mundo. Este año el rol es distinto porque somos tres delanteros de nivel, la lesión me ha tenido parado y ahora me va a costar entrar otra vez, pero seguiré dando guerra.

-Su baja le abrió hueco a Ibrahima Baldé y no le ha ido mal.

-Es un gran delantero. Está con mucha confianza porque lo ha hecho bien cada vez que ha salido, es muy corpulento pero no le falta técnica; muy completo. Él y Joselu son bastante diferentes y se compenetran bien. Este año hemos mejorado bastante la delantera y el míster lo aprovecha.

-¿Cómo es Anquela sin cámaras?

-Es súper llano, te gana en el tú a tú. Es muy cercano al jugador y lo agradecemos. Da siempre su cien por cien y no se le puede exigir más; busca que el equipo salga a cada partido súpermotivado. De él me quedo con la cercanía, su forma de vivir el fútbol. Estamos encantados porque hace muy fácil el día a día. En eso es el número uno. Este año hemos tenido muchos cambios en la plantilla y es más difícil, pero vamos a pelear por meternos arriba.

-¿Cree que una derrota en Riazor haría peligrar su puesto?

-El club confía en el míster y nosotros también, tenemos la confianza de que vamos a hacer un buen año. En Majadahonda, por ejemplo, nos marcan su gol en un córner en el 94. No puede haber un cambio de entrenador porque un córner entre o no entre.

-Se ha medido a varios equipos de Natxo ¿Qué impresión le da?

-Maneja un sistema un poco atípico. Un sistema medio raro que en el Zaragoza ya era difícil de contrarrestar. Me parece un gran entrenador que está haciendo un buen año. Ojalá tenga muy buenos resultados a partir de la próxima semana.

«El Dépor estará arriba, pero ascender le va a costar, como a todos»

Toché había coincidido con Carmelo Del Pozo en el Oviedo y cuando fichó por el Deportivo le auguró un éxito rotundo en A Coruña. Ve que el tiempo le da la razón: «Con Carmelo no tenía ninguna duda; deportivamente es de lo mejor que podía fichar el club, de los que se equivocan muy poco. El Dépor ha acertado y con eso tiene mucho trabajo hecho».

-¿Qué le parece lo que ha visto hasta ahora de su exequipo?

-Veo un equipo con una gran plantilla, que juega bastante bien, pero la Segunda es muy complicada y con la plantilla no basta. Estarán arriba, pero ascender les va a costar mucho, como a todos. Ganar un partido en Segunda es súpercomplicado. El que baje de Primera y no ponga los pies en el suelo lo tiene muy jodido. Los equipos que han bajado este año lo tienen claro y van a dar mucha guerra. Son favoritos para ascender.

-Del Pozo se marcó entre sus objetivos un vestuario unido para momentos duros. El Oviedo atraviesa uno, ¿cómo lo llevan?

-Somos una plantilla muy corta. Sabemos que todos vamos a jugar y eso hace que todo el mundo se sienta importante. Somos una piña aunque estemos pasando una mala racha. Saldremos; tenemos jugadores para estar más arriba.

-Su carrera es también un máster para su futuro como entrenador ¿De quién ha aprendido más?

-De todos se aprende, hasta del entrenador malo. La experiencia me hará intentar equivocarme menos, pero es una profesión en la que muchas cosas no dependen de uno. Este año por ejemplo tenemos una plantilla corta y nos lesionamos cuatro a la vez; el pasado éramos muchos y siete tenían que quedarse sin convocar. En el fútbol no hay una voz que te diga: «Esto es lo ideal». El entrenador se tiene que adaptar a lo que hay y eso intentaré hacer yo.

-El Toché entrenador se va a encontrar un fútbol muy cambiado a ese en el que empezó a jugar.

-Cuando yo empecé hace muchos años todos jugaban con dos delanteros, eran básicos. Ya no. La gran diferencia está en la táctica porque ahora los jugadores estamos todos a un alto nivel físico, hay menos distancia en ese terreno. Pero al final sigue tratándose de buscar soluciones a los problemas que plantea el rival. Hacemos el fútbol que podemos.

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