Las obras de nunca acabar

El nuevo retraso de un mes en los trabajos de Riazor, que debían estar listos ya el 14 de agosto, impedirá que el estadio esté completo hasta diciembre


El final de las obras de las cubiertas de Riazor vuelve a carecer de fecha. De entrada, el gobierno de la Marea llevará hoy a la junta de gobierno la propuesta para ampliar en un mes más los trabajos en el estadio municipal. El motivo, la construcción de una pasarela de trámex sobre la cubierta actual -con soportes para su sustentación y línea de vida- que aumente la seguridad. La consecuencia será un nuevo retraso para unas tareas presupuestadas en siete millones de euros y que tenían que estar concluidas el 14 de agosto, de acuerdo con el compromiso adquirido por el equipo del alcalde, Xulio Ferreiro. De este modo el último objetivo del gobierno local, tener la obra rematada para la disputa del Trofeo Teresa Herrera, el 14 de noviembre, volvería a incumplirse. De acuerdo con los plazos que irán a la reunión de hoy en María Pita, no será hasta diciembre cuando los trabajos en la techumbre del estadio estén rematados. Es decir, quedarán obras pendientes en los dos próximos encuentros en Riazor, el 10 de noviembre ante el Oviedo y el día 24 ante el Osasuna.

Ferreiro intentó transmitir ayer sensación de normalidad. Y achacó el nuevo retraso a «unha esixencia de Inspección de Traballo, que durante as obras detectou a necesidade de aumentar as medidas de seguridade para os traballos futuros de mantemento». Y, pese al contenido de la propuesta de un mes más de trabajos que hoy se trata en la junta de gobierno, dijo que «no ritmo das obras non se vai notar demasiado».

El concejal de la Marea Xiao Varela había asegurado en noviembre del 2017: «Os traballos faranse entre o 15 e maio e o 14 de agosto se se mantén o cronograma». Sin embargo, el 3 pasado de septiembre, cuando se anunció la reubicación de 8.564 abonados en el paritdo ante el Sporting por el retraso de las obras, Ferreiro espetó: «As obras van segundo o previsto».

De acuerdo con la propuesta que va hoy a la junta de gobierno, el estadio podría estar listo, como pronto, para el fin de semana del 9 de diciembre, cuando el Numancia visitará A Coruña. El Deportivo desconocía ayer el alcance de la nueva demora, pues nadie del Concello se había puesto en contacto con el club para informarle de las nuevas obras previstas y de posibles inconvenientes para el público.

Con este último retraso, una obra que inicialmente tenía un plazo de ejecución de cuatro meses, casi habrá doblado su duración si finaliza, como pronto, en el horizonte de los primeros días de diciembre. A medida que se sucedieron los incumplimientos, el gobierno de la Marea apeló a excusas que ya se conocían cuando se planificaron las obras, por un lado la seguridad, algo que debía estar previsto de antemano pero que ahora vuelve a producir un retraso, y por otro la disputa de partidos mientras duran los trabajos, una coincidencia que solo se produjo por la demora en los plazos. De hecho, el Deportivo pidió jugar hasta sus tres primeros encuentros lejos de Riazor, y no actuó como local hasta el 9 de septiembre, en el partido contra el Sporting. Esa fecha daba al Concello casi un mes de margen respecto al primer plazo dado para el final de las obras.

Pero como los trabajos continuaban en Riazor, el Deportivo se vio obligado a ultimar contrarreloj un plan con el estadio todavía mutilado, que anunció solo seis días antes del debut en casa. En el partido ante el Sporting no vendió entradas de público y tuvo que reubicar, en zonas del estadio distintas a las de sus carnés, a 8.564 abonados. Lo mismo hizo con hasta 9.600 en el partido ante el Granada, y también con otros 755 en los encuentros ante el Málaga y el Elche. No fue hasta el pasado 27 de octubre, en la undécima jornada, ante el Reus, cuando no hubo reubicaciones. Pese a eso, la lluvia propició que decenas de aficionados abandonasen sus asientos a la carrera, ya que había amplias zonas en Maratón Superior y Pabellón Superior sin la protección total de la cubierta, a medio instalar. Además del incordio para los socios y espectadores, el responsable del equipo, Natxo González, apenas pudo disponer hasta ahora del estadio para entrenar.

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