Maya Yamamoto: «Estoy enamorada del fútbol español»

La jugadora disfrutó el domingo por primera vez de un partido del Dépor en Riazor


El Dépor contó el domingo con una animadora muy especial. Maya Yamamoto (Tokio, 1993), el fichaje más exótico del equipo femenino, acudió a su primer partido en Riazor y no le pasan las horas a la espera del próximo. «¿El viernes es festivo, verdad? Es que así entrenamos por la mañana y podemos ir», afirma con los ojos brillantes. La futbolista japonesa del Deportivo, que está a punto de reincorporarse a los entrenamientos junto a sus compañeras tras sufrir en enero pasado una grave lesión de rodilla, lleva año y medio en España (llegó para jugar en el Valencia y la pasada campaña militó en el Zaragoza), pero la experiencia del Dépor-Málaga no la olvidará. «Me gustó mucho el partido y el estadio me encantó, porque aunque no es demasiado grande es muy bonito, tiene historia. En otros está un poco descuidado el baño, pero en Riazor está muy bien. Para ver el partido y estar con mis amigos me encantó, y voy a volver muchas veces», señaló.

Su bautizo en el estadio coruñés coincidió con la polémica expulsión de Quique y las protestas generalizadas que siguieron a la decisión arbitral de expulsarlo. «Cuando hubo la tarjeta roja todos a mi alrededor se pusieron a pitar y gritar. En Japón no se hubiera pitado tanto. En el momento igual sí habría muchos ánimos e insultos también, pero luego nadie hubiera seguido haciéndolo, y no sé si eso es bueno o malo. Aquí se vive el fútbol con mucha pasión y cariño siempre por tu equipo, parece que la afición también juega, que el estadio juega. Allí hay pasión, pero también mucho respeto por el rival y por el árbitro. Se vive de otra manera, no es fácil de explicar», añade. Según indica, «la expulsión no me pareció justa. Amarilla podía ser, pero la roja no era. Fue excesivo. Yo no pité, porque no me sale, pero por dentro sí. En mi cabeza sí», estalla en carcajadas.

El ascenso femenino, más fácil

Es precisamente ese encendido entusiasmo por el fútbol el que ha conquistado a Yamamoto. «Me gusta mucho más cómo se vive el fútbol aquí, no sé por qué. Se vive más y a la gente le gusta muchísimo. En Japón también gusta, pero no tanto. Me he enamorado del fútbol español», reconoce antes de referirse a los dos ascensos del Dépor con que sueña para el final de la temporada, el del equipo masculino y el del femenino. «Podemos subir los dos, ese es el objetivo. ¿Cuál es el que veo más fácil? El femenino, tengo que defender lo mío -se ríe-. Puede ser y hay que hacerlo, tenemos un gran equipo», insiste.

El objetivo personal de esta mediocentro sería triunfar en A Coruña para llamar la atención de la selección japonesa, donde militó en categorías inferiores. «Es otro sueño que tengo. La rodilla no me duele, no tengo molestias ni nada y estoy deseando jugar otra vez. Todas juntas creo que podemos conseguir el ascenso. Ya vi dos partidos, uno aquí y otro fuera, y este equipo juega al fútbol muy bien, tiene jugadoras muy buenas, con calidad y talento, y podemos llegar a donde nos merecemos, conseguir el ascenso», insiste.

El pulpo y el rape, sus descubrimientos en A Coruña

«Estoy muy contenta de estar aquí, muy feliz», resume Yamamoto, con quien la conversación más allá del fútbol deriva hacia la comida y A Coruña. «Nunca había comido un pulpo tan rico como el de aquí, es el mejor. ¿Y el rape? Yo en Japón nunca lo había comido, un pez tan feo... no sé si alguien lo come allá, pero lo comí y está buenísimo, ¿cómo me lo había perdido hasta ahora? Me encanta. Tengo que probar la carne, la ternera gallega. Hasta ahora solo he comido pescado y me encanta todo», destaca antes de reconocer que los horarios de las comidas aún la tienen un poco despistada. «La hora de la comida es muy distinta, allí es a las 12 y aquí a las 2, pero la de cenar... En Japón, a las 7, y aquí a las 9 o 10... a esa hora me iba yo a dormir. El primer día decía: “Yo no puedo comer tan tarde”. Pero ya me he acostumbrado», resalta, antes de reconocer que se ha alegrado mucho de encontrar en el supermercado alimentos japoneses: «La salsa de soja y el vinagre de arroz para hacer sushi me ayudan mucho, porque a veces quiero comer comida japonesa y así es más fácil».

Su vida transcurre entre la residencia del Dépor y la ciudad deportiva de Abegondo. «Cuando llegué me sorprendió todo mucho Este es gran club, los campos son muy buenos, la gente muy amable, las compañeras me tratan muy bien desde el primer día...», enumera antes de explicar que en la ciudad se quedó impactada por la torre de Hércules y que también ha podido pasear por la playa: «El agua está muy fría, pero también está muy limpia y puedes pasear tranquila. Me gustaría que vinieran mis padres. Ojalá para el primer partido que juegue puedan».

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