Sin excusas, hace falta una reacción


La Segunda División es rica en tópicos: que si predomina la igualdad, que si algunos campos resultan infernales, que si cuenta más el otro fútbol... En realidad los buenos equipos terminan imponiéndose, y el dinero, también en esta categoría, ofrece el camino más corto para construir una óptima plantilla. La liga sigue esa lógica. Consumidas las cinco primeras jornadas, el Málaga (el club más rico por techo salarial) lucía un pleno de 15 puntos y el Las Palmas (el segundo al que se le permite un mayor gasto en jugadores) era segundo con 11. ¿Y el Dépor? Sus ajustes económicos hicieron comprensibles sus tristes años recientes en Primera. Ahora en Segunda es el tercero con más dinero para futbolistas. Está obligado a pelear por uno de los dos puestos de ascenso directo para no enredarse en un play off de cuatro equipos y cuatro partidos en el que solo un club tiene premio. No hay más alternativa que subir para un club que reordenó su deuda y tiene el tesoro de sus más de 21.000 socios. El convulso curso pasado, con problemas en el vestuario y en el consejo y con la plaza de director deportivo vacante desde enero, dio paso a un club a la medida de Tino Fernández. Llegaron Carmelo del Pozo y Natxo González, se cerraron una treintena de entradas y salidas de jugadores en verano... Ya no hay excusas. El Dépor tiene que reaccionar y demostar su jerarquía en esta Segunda, la de históricos venidos a menos y modestos como el Majadahonda y el Alcorcón, justo allí donde el equipo envió síntomas alarmantes de todo lo que no debe volver a repetirse.

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