Hola y adiós sin dramas para el Deportivo en Zaragoza

El equipo blanquiazul se despide de la Copa del Rey tras maquillar el mal inicio de partido


En una temporada en la que la obligación de ascender está por encima de cualquier otro objetivo, la Copa del Rey se le presentaba al Deportivo como un trámite que debía pasar sin hacerse daño y afrontándolo con dignidad. Que el rival fuera el Zaragoza, uno de los teóricos gallitos de la Segunda División y en su campo, no hacía sino refrendar la teoría de los que entendían que el torneo del k.o. debía permanecer en un lugar muy secundario para los gallegos.

Y así fue. Natxo González aprovechó su regreso a La Romareda para repartir minutos entre los que menos han tenido en las primeras jornadas de Liga, los que salen de lesión y la simbólica aportación canterana en la figura de Víctor García. No quería regalar la eliminatoria, pero perderla tampoco le suponía un trauma frente a un Zaragoza que ante al Dépor sí salió con todo. No se guardó nada Idiákez.

Y eso se notó en la primera parte, en la que el cuadro local estuvo mejor plantado que un Deportivo que, aun teniendo la posesión del balón, se limitó a jugarlo en horizontal.

A partir de ahí, cuando llega una acción en la que el central despeja mal, el mediocentro que está pendiente del rechace se hace un lío queriendo alejar el balón, al otro mediocentro le hace crac la cadera ante el amago del rival y el portero se queda corto en la estirada, queda demostrado que ese equipo entró tarde en el partido.

Y así fue cómo se cuajó el primer gol zaragocista, cuando solo habían transcurrido siete minutos de juego. El autor, Papu. Y los actores secundarios que fallaron en la lectura, por este orden, Eneko Bóveda, Krohn-Dehli, Pedro Mosquera y Adrià Ortolà.

Con el marcador a favor, el Dépor tocando y tocando en horizontal y Dubarbier haciéndose notar con dos saques de banda surrealistas y un intento de taconazo que quedó en traspiés, el Zaragoza se sintió cómodo hasta que el primer período murió con 1-0.

Tras la reanudación, el Dépor pareció salir dando un pasito al frente, pero se encontró demasiado rápido con un nuevo gol zaragocista. De nuevo, a regalo de la defensa.

Otro Dépor

Y fue como si ese tanto terminara de pinchar a los gallegos. Fue marcar Pombo y el partido tomar otro cariz. Fede Cartabia, principalmente, y Carles Gil decidieron que había que jugar a otra cosa y el Dépor comenzó a carburar. Los laterales abrieron el campo, el 10, atrajo defensores y el 11 se aprovechó de un pase perfecto de Edu Expósito para reducir diferencias. Faltaban más de cuarenta minutos y a los de Natxo se les veía enteros y convencidos. Víctor, tras una dejada de Carles Gil, el valenciano a centro medido desde la izquierda de Dubarbier -sí, de Dubarbier- y Krohn-Dehli enviándola al palo tuvieron sus opciones de forzar la prórroga.

Pero el Dépor ya había remado mucho para lo que había merecido en el primer tiempo y tuvo que conformarse con firmar un plan que, al principio parecía perfecto, pero que luego supo a poco: una derrota honrosa y a centrarse en la Liga.

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