El Dépor más seguro en 40 meses

Hacía más de tres años que el Deportivo no cerraba su portería tanto como el pasado domingo, cuando no recibió ningún remate

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En un Riazor con imponentes andamios levantados en los dos fondos, Dani Giménez bien podría haberse marchado a colocar cubiertas, que nadie se habría dado cuenta. Era lo que le faltaba al comprometido portero, pero la exageración retrata la desidia atacante del Sporting y el brillantísimo despliegue defensivo del Deportivo. Giménez disfrutó del debut soñado gracias al equipo coruñés más seguro que se recuerda en los 40 últimos meses, desde aquel partido contra el Levante del 2015 que había llevado a los coruñeses a la machada más difícil, un partido a cara o cruz en el Camp Nou en el que selló la permanencia con un empate inolvidable. Pues el primer paso de aquella salvación se había emprendido una semana antes en Riazor, donde los coruñeses habían dejado al Levante sin chutar ni una vez a portería. Hace solo dos días puede haber comenzado otra historia, la de un nuevo ascenso a la primera, si esta buena actuación coral de confianza y seguridad se repite regularmente durante la temporada que apenas está comenzando.

Los mimbres están puestos. Sin duda, ahí figuran la confianza y la seguridad que el meta gallego ha insuflado en el ánimo de sus compañeros, pero sobre todo el exitoso plan de Natxo González para maniatar a un rival histórico que había comenzado la liga con cinco goles en las tres primeras jornadas. Todo el entramado defensivo del Deportivo respondió a las mil maravillas. Desde ese dúo de centrales formado por Domingos Duarte y Pablo Marí, que ayer pareció eterno, junto al trabajo de los laterales David Simón y Caballo, hasta la presión y el sacrificio de los puntas de ataque, con Carlos Fernández y Pedro como primera trinchera de presión para un adversario de pedigrí, pero sin capacidad de respuesta.

Curiosamente, o no tanto, el Dépor del pasado domingo y el de aquel choque de la penúltima jornada del 2015 cuentan con un jugador en común, Álex Bergantiños, titular en ambos encuentros. Cuarenta meses después, el mediocentro coruñés volvió a brillar en la ingrata labor de recuperar el dominio del juego, pero tan necesaria para el buen funcionamiento colectivo. Su incesante trabajo y la articulación del rombo que contra el Sporting formó en el centro del campo junto a Didier Moreno, Vicente Gómez y Krohn-Dehli se convirtieron en el primer escalón que derivó en un celebradísimo triunfo en casa.

El aliento de la afición

Otro pilar de la victoria radicó en la infatigable hinchada blanquiazul. Es sabido que Riazor no escatima ningún aplauso para premiar el buen fútbol, pero nunca perdona la falta de esfuerzo. Así, animó al propio Bergantiños en un par de lances del primer tiempo en que se equivocó en el pase, o a Carlos Fernández, implicado hasta la misma línea defensiva en la recuperación de aquel balón que perdió, y también estuvo atenta a jalear la veteranía incipiente de Caballo en sus cuitas por el lateral izquierdo.

Entre el pasado domingo y aquel 17 de mayo del 2015 hizo frío, mucho frío para el deportivismo, en un período de la historia del club durante el que descuidó sus deberes defensivos y tampoco presumió de aluvión ofensivo alguno. Sin ir más lejos, la desesperante irregularidad de la temporada pasada dejó el balance general de un equipo ampliamente goleado en muchas jornadas. Pero también hubo pinceladas de seguridad defensiva, como la del 9 de diciembre, cuando un Leganés lastimoso pasó por Riazor con apenas dos disparos desviados, y ni una sola intervención del portero Rubén. El Dépor ganó aquel partido por 1-0 después de 13 remates a puerta. Un par de meses después, en febrero de este mismo año, otra vez los coruñeses se pusieron las pilas en casa contra el Espanyol (0-0) en el que los visitantes apenas chutaron una vez a puerta, mientras los locales acabaron desesperados por su falta de puntería tras cinco remates a puerta, dos al poste y un penalti errado.

Por eso, como el Deportivo pretérito ya había dado muestras de irregularidad, ojalá el equipo del presente, recién estrenado, sí se abrace de modo habitual a la sobriedad defensiva. El comienzo ha merecido la pena.

17 remates propios

Entre estos, 6 a puerta (el goleador Marí, Didier Moreno, Pedro, Carlos Fernández, Cartabia y Carles Gil) y 4 disparos rechazados.

0 disparos recibidos

El Sporting no chutó ni una vez a la meta de Dani Giménez, quien apenas tocó el balón en un par de cesiones de su defensa.

11 faltas cometidas

El que más cometió del Dépor fue Didier Moreno (5), quien acabó amonestado. También vio la amarilla Carlos Fernández en la única falta que protagonizó. Al Sporting le señalaron 18, que le valieron 3 tarjetas amarillas y una roja.

60,2% de posesión

Acabó el partido en su cifra más alta en este apartado, volcado sobre la portería rival y con un jugador más. El Sporting alcanzó el 39,8?%.

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